{"id":9899,"date":"2023-04-30T19:35:02","date_gmt":"2023-04-30T22:35:02","guid":{"rendered":"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/?p=9899"},"modified":"2023-04-30T19:40:50","modified_gmt":"2023-04-30T22:40:50","slug":"circula-plastico-por-nuestro-cuerpo-y-no-sabemos-todavia-como-nos-afecta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/?p=9899","title":{"rendered":"Circula pl\u00e1stico por nuestro cuerpo y no sabemos todav\u00eda c\u00f3mo nos afecta"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Est\u00e1 en nuestros pulmones, en nuestros intestinos y en la sangre que fluye a trav\u00e9s de nosotros; los da\u00f1os a peces y aves marinas, y la inc\u00f3gnita sobre sus efectos en el humano<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Por Mark O\u2019Connell<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay pl\u00e1stico en nuestro cuerpo; est\u00e1 en nuestros pulmones, en nuestros intestinos y en la sangre que fluye a trav\u00e9s de nosotros. No podemos verlo, ni podemos sentirlo, pero est\u00e1 ah\u00ed. Est\u00e1 en el agua que bebemos y en los alimentos que comemos, incluso en el aire que respiramos. No sabemos, todav\u00eda, c\u00f3mo nos afecta, porque hace muy poco que somos conscientes de su presencia. Pero desde que nos enteramos, esta se convirti\u00f3 en una fuente de profunda y variopinta ansiedad cultural.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/plastico.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9900\" width=\"509\" height=\"310\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong><em>Lo verdaderamente perturbador es la posibilidad de que, al igual que en los peces, los micropl\u00e1sticos puedan acortar nuestra vida y volvernos, al mismo tiempo, m\u00e1s bobos y menos f\u00e9rtiles<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Tal vez no sea nada; quiz\u00e1 est\u00e9 bien. Puede que este revoltijo de fragmentos \u2013trozos de botellas de agua, neum\u00e1ticos, envases de poliestireno, microesferas de cosm\u00e9ticos\u2013 nos recorra y no nos haga ning\u00fan da\u00f1o en particular. Pero, aunque as\u00ed fuese, seguir\u00eda estando el efecto psicol\u00f3gico de que haya pl\u00e1stico en nuestra carne. A este conocimiento adquirido le atribuimos un cierto y vago car\u00e1cter apocal\u00edptico; nos da la sensaci\u00f3n de que es una venganza divina solapada, astuta y po\u00e9ticamente apropiada. Quiz\u00e1 este haya sido siempre nuestro destino: alcanzar la comuni\u00f3n final con nuestra propia basura.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra que utilizamos cuando hablamos de esta inquietante presencia en nuestro interior es \u201cmicropl\u00e1sticos\u201d. Es una amplia categor\u00eda, en la que cabe cualquier pieza de pl\u00e1stico de menos de 5 mil\u00edmetros de longitud. Este material, aun siendo muy peque\u00f1o, es casi siempre visible a simple vista. Puede que lo hayas visto en las fotograf\u00edas que se usan para ilustrar los art\u00edculos sobre el tema: numerosos y diminutos fragmentos de muchos colores que se muestran en la yema del dedo, o en un montoncito vistoso en una cuchara. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 lo que no se puede ver, m\u00e1s preocupante: los nanopl\u00e1sticos, que son una fracci\u00f3n min\u00fascula del tama\u00f1o de los micropl\u00e1sticos. Pueden atravesar las membranas entre las c\u00e9lulas, y se detect\u00f3 su acumulaci\u00f3n en el cerebro de los peces.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace tiempo que sabemos que causan da\u00f1os a los peces. En un estudio publicado en 2018, se demostr\u00f3 que los peces expuestos a los micropl\u00e1sticos ten\u00edan niveles m\u00e1s bajos de crecimiento y reproducci\u00f3n; tambi\u00e9n se observ\u00f3 que sus descendientes, aun cuando no hab\u00edan estado expuestos, tambi\u00e9n se reproduc\u00edan menos, lo que hace pensar que los efectos de la contaminaci\u00f3n afectan a varias generaciones. En 2020, otro estudio, realizado en la Universidad James Cook de Australia, demostr\u00f3 que los micropl\u00e1sticos alteran la conducta de los peces; unos mayores niveles de exposici\u00f3n suponen m\u00e1s riesgos para ellos y, por tanto, mueren antes.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/plastico-4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9902\" width=\"597\" height=\"311\" srcset=\"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/plastico-4.jpg 311w, https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/plastico-4-300x156.webp 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 597px) 100vw, 597px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Imagen microsc\u00f3pica de micropl\u00e1sticos<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El mes pasado, The Journal of Hazardous Materials public\u00f3 un estudio sobre los efectos de la ingesta de pl\u00e1stico en las aves marinas. Los investigadores presentaron indicios sobre una nueva enfermedad fibr\u00f3tica a la que denominan \u201cplasticosis\u201d. Dec\u00edan que las cicatrices en el tracto intestinal causadas por la ingesti\u00f3n de pl\u00e1sticos hac\u00edan a las aves m\u00e1s vulnerables a infecciones y par\u00e1sitos, y tambi\u00e9n perjudicaba su capacidad para digerir los alimentos y absorber ciertas vitaminas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que hace m\u00e1s preocupante esta informaci\u00f3n no es, por supuesto, el bienestar de los peces o las aves marinas. Si a la civilizaci\u00f3n humana nos preocuparan los peces y las aves marinas, no estar\u00edamos vertiendo cada a\u00f1o unos 11 millones de toneladas de pl\u00e1stico a los oc\u00e9anos, para empezar. Lo verdaderamente perturbador es la posibilidad de que se est\u00e9n produciendo procesos similares en nuestro cuerpo, que los micropl\u00e1sticos puedan acortar nuestra vida y volvernos, al mismo tiempo, m\u00e1s bobos y menos f\u00e9rtiles. Por decirlo con las palabras de los autores del informe sobre la plasticosis, su investigaci\u00f3n \u201csuscita preocupaci\u00f3n por otras especies afectadas por la ingesta de pl\u00e1sticos\u201d, una categor\u00eda que incluye a nuestra especie.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo que los peces tienen que nadar entre la nevasca de basura en que hemos convertido los mares, tampoco nosotros podemos evitarla. Uno de los elementos m\u00e1s inquietantes de esta situaci\u00f3n con los micropl\u00e1sticos es su omnipresencia extra\u00f1amente democr\u00e1tica. A diferencia de, por ejemplo, los efectos del cambio clim\u00e1tico, no importa qui\u00e9n seas ni d\u00f3nde vivas, tambi\u00e9n te afecta. Puedes vivir en un recinto seguro en el lugar m\u00e1s remoto, a salvo de los incendios forestales y del aumento del nivel del mar, y exponerte a los micropl\u00e1sticos durante un chaparr\u00f3n. Los cient\u00edficos encontraron micropl\u00e1sticos cerca de la cumbre del Everest y en la fosa de las Marianas, a casi 11.000 metros bajo la superficie del Pac\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, la mayor\u00eda de los cambios que hacemos para tratar de protegernos de la ingesta de pl\u00e1sticos parecen bastante cosm\u00e9ticos. Puedes, por ejemplo, dejar de darle agua a tu hija en una taza de pl\u00e1stico, y que con ello sientas que est\u00e1s haciendo algo para reducir su nivel de exposici\u00f3n, pero solo hasta que empiezas a pensar en todas esas tuber\u00edas de PVC por las que el agua tuvo que pasar para llegar hasta ella.<\/p>\n\n\n\n<p>En un estudio realizado el a\u00f1o pasado, en el que un grupo de investigadores italianos analiz\u00f3 la leche materna de 34 madres primerizas sanas, <strong>los micropl\u00e1sticos estaban presentes en el 75% de las muestras<\/strong>. Es una iron\u00eda particularmente cruel, dadas la relaci\u00f3n que establecemos entre la leche materna y la pureza y lo natural, y la intranquilidad de los padres respecto de calentar la leche en polvo en mamaderas de pl\u00e1stico. Esta investigaci\u00f3n se produjo a ra\u00edz de la revelaci\u00f3n, en 2020, de que se hab\u00edan encontrado micropl\u00e1sticos en placentas humanas. Parece haberse convertido en algo casi definitorio: ser humano es contener pl\u00e1stico.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Nuestro estilo de vida nos est\u00e1 envenenando<br>Reflexionar sobre esta realidad es atisbar una verdad m\u00e1s general: que nuestra civilizaci\u00f3n, nuestro estilo de vida, nos est\u00e1 envenenando. Aqu\u00ed opera una extra\u00f1a l\u00f3gica ps\u00edquica: al llenar los oc\u00e9anos con los detritos pl\u00e1sticos de nuestras compras, al deshacernos sin ning\u00fan cuidado de las pruebas de nuestros inagotables deseos consumistas, fuimos part\u00edcipes de algo que se asemeja a un proceso de represi\u00f3n. Y, como recalc\u00f3 Freud, los elementos de la experiencia que reprimimos \u2013los recuerdos, las impresiones, las fantas\u00edas\u2013 permanecen \u201cpr\u00e1cticamente inmortales\u201d; tras el paso de las d\u00e9cadas, se comportan como si acabaran de ocurrir\u201d. Este material ps\u00edquico, \u201cinalterable por el tiempo\u201d, estaba destinado a volver y a inocular su veneno en nuestra vida.<\/h4>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfNo es esto lo que est\u00e1 ocurriendo con los micropl\u00e1sticos?<\/h2>\n\n\n\n<p> Al fin y al cabo, el sentido del pl\u00e1stico es que es pr\u00e1cticamente inmortal. Desde el momento en que se convirti\u00f3 en un componente de los productos de consumo masivo, entre la primera y la segunda guerras mundiales, su \u00e9xito como material siempre fue indisociable de la facilidad con que se puede fabricar y de su suma durabilidad. Lo que le confiere utilidad es precisamente lo mismo que lo convierte en un problema. Y seguimos fabricando m\u00e1s, a\u00f1o tras a\u00f1o, d\u00e9cada tras d\u00e9cada. Pensemos en este dato: de todo el pl\u00e1stico fabricado desde que comenz\u00f3 la producci\u00f3n a nivel industrial, m\u00e1s de la mitad se produjo desde el a\u00f1o 2000. Podemos desecharlo, podemos enga\u00f1arnos y pensar que estamos \u201crecicl\u00e1ndolo\u201d, pero no se ir\u00e1 para siempre. Volver\u00e1 a aparecer en los alimentos que comemos y en el agua que bebemos. Perseguir\u00e1 a la leche que los beb\u00e9s maman de los pechos de sus madres. Como un recuerdo reprimido, se mantiene ah\u00ed, inalterable por el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de 1950, cuando la producci\u00f3n de pl\u00e1stico a nivel industrial empez\u00f3 a definir la cultura material de Occidente, el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Roland Barthes observ\u00f3 que la llegada de este material \u201cm\u00e1gico\u201d estaba provocando un cambio en nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza. \u201cLa jerarqu\u00eda de las sustancias ha quedado abolida; una sola las remplaza a todas: el mundo entero puede ser plastificado. Y tambi\u00e9n la vida, ya que, seg\u00fan parece, se comienzan a fabricar aortas de pl\u00e1stico\u201d, escribi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Prestar atenci\u00f3n a lo que nos rodea es darse cuenta de la raz\u00f3n que ten\u00eda Barthes. Al teclear estas palabras, estoy pulsando con las yemas de los dedos las teclas de pl\u00e1stico de mi ordenador port\u00e1til; la silla en la que estoy sentado est\u00e1 acolchada con una especie de pol\u00edmero de imitaci\u00f3n de cuero; incluso la suave m\u00fasica de fondo que estoy escuchando mientras escribo llega directamente a mis c\u00f3cleas a trav\u00e9s de unos auriculares de pl\u00e1stico con Bluetooth. Puede que estas cosas no sean una fuente inmediata y grave de micropl\u00e1sticos, pero alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de haber agotado su utilidad, quiz\u00e1 los consumamos en min\u00fasculos fragmentos a trav\u00e9s del suministro de agua. En el mar, casi todas estas part\u00edculas provienen de los pol\u00edmeros de la pintura, mientras que en tierra la mayor proporci\u00f3n corresponde al polvo de los neum\u00e1ticos y diminutas fibras de pl\u00e1stico de cosas como las alfombras y la ropa.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2019, un estudio encargado por la&nbsp;<a href=\"https:\/\/wwf.panda.org\/wwf_news\/?348337\/Revealed-plastic-ingestion-by-people-could-be-equating-to-a-credit-card-a-week\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">World Wide Fund for Nature<\/a>&nbsp;revel\u00f3 que&nbsp;<strong>una persona promedio puede estar consumiendo hasta 5 gramos de pl\u00e1stico semanales, lo que equivale, como dicen los autores del informe, a una tarjeta de cr\u00e9dito entera<\/strong>. La redacci\u00f3n era un tanto ambigua: si podemos estar consumiendo el equivalente a una tarjeta de cr\u00e9dito, podemos suponer igualmente que tambi\u00e9n podr\u00edamos estar consumiendo mucho menos. Sin embargo, el informe tuvo mucha difusi\u00f3n medi\u00e1tica, y sus sorprendentes afirmaciones despertaron la inquieta imaginaci\u00f3n p\u00fablica. La elecci\u00f3n de la tarjeta de cr\u00e9dito como imagen ten\u00eda su porqu\u00e9: la idea de que nos estamos comiendo nuestro propio poder adquisitivo, de que&nbsp;<em>podr\u00edamos<\/em>&nbsp;estar contamin\u00e1ndonos con nuestro pertinaz consumismo, cala en el inconsciente como lo hace un concepto surrealista. Cuando lo pienso, no puedo evitar imaginarme echando mi tarjeta Visa a la batidora para a\u00f1ad\u00edrsela a mi&nbsp;<em>smoothie<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.lanacion.com.ar\/espectaculos\/cine\/estrenos-de-cine-en-crimenes-del-futuro-el-cuerpo-es-habitat-y-prision-de-la-humanidad-nid14072022\/\"><em>Cr\u00edmenes del futuro<\/em><\/a>, la reciente pel\u00edcula de David Cronenberg, comienza con una sobrecogedora escena de un ni\u00f1o peque\u00f1o agazapado en un cuarto de ba\u00f1o y comi\u00e9ndose una papelera de pl\u00e1stico como si fuese un huevo de Pascua. La premisa de la pel\u00edcula, o parte de ella, es que ciertos seres humanos desarrollaron la capacidad de comer y absorber el pl\u00e1stico y otras sustancias t\u00f3xicas. Como dice uno de los personajes: \u201cEs hora de que la evoluci\u00f3n humana se sincronice con la tecnolog\u00eda humana. Tenemos que empezar a alimentarnos de nuestros propios residuos industriales. Es nuestro destino\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de lo grotesco del argumento de la pel\u00edcula, tambi\u00e9n es perversamente optimista:&nbsp;<strong>nuestra mayor esperanza podr\u00eda ser un salto evolutivo que nos permita vivir en el desastre que hemos causado<\/strong>. En las entrevistas que le realizaron con motivo del estreno de la pel\u00edcula, Cronenberg expres\u00f3 su preocupaci\u00f3n por las recientes noticias sobre la presencia de micropl\u00e1sticos en el torrente sangu\u00edneo humano: \u201cQuiz\u00e1 el 80% de la poblaci\u00f3n humana tenga micropl\u00e1sticos en la carne. As\u00ed que nuestro cuerpo es m\u00e1s diferente de lo que nunca fue el cuerpo humano en la historia. Y esto no va a desaparecer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Debate<\/h2>\n\n\n\n<p>Como padre, me debato entre<strong>&nbsp;el deseo de proteger a mis hijos de los micropl\u00e1sticos \u2013junto con todas las dem\u00e1s cosas de las que quiero protegerlos\u2013 y la sospecha de que en gran medida podr\u00eda ser un esfuerzo en vano<\/strong>. Una b\u00fasqueda r\u00e1pida en Google revel\u00f3 que estas preocupaciones son cada vez m\u00e1s comunes en padres y madres, y que cada vez se le dedican m\u00e1s contenidos en internet. En un art\u00edculo sobre la protecci\u00f3n de los ni\u00f1os frente a los micropl\u00e1sticos, le\u00ed que hay que evitar que se abracen a los peluches en la cama, que esas bestias inesperadamente amenazantes deben ponerse a buen recaudo en el ba\u00fal de los juguetes, en vez de que se queden tiradas por ah\u00ed en la habitaci\u00f3n o en la cama del ni\u00f1o. Por mucho que quiera reducir al m\u00ednimo las amenazas ambientales para mis hijos, tampoco quiero ser el tipo de padre que insiste en que los peluches se guarden en el ba\u00fal de los juguetes cuando no se est\u00e1n utilizando, porque, de todas las amenazas ambientales, la que m\u00e1s ans\u00edo contrarrestar es la de mi propia neurosis.<\/p>\n\n\n\n<p>Y,&nbsp;<strong>si bien la preocupaci\u00f3n por los micropl\u00e1sticos es obviamente compatible con los discursos generales del ecologismo y el anticonsumismo, no se circunscribe al inter\u00e9s de personas de izquierdas y liberales&nbsp;<\/strong>como yo. Joe Rogan, quiz\u00e1 el principal difusor de la masculinidad torpe, lleva varios a\u00f1os hablando del tema. El a\u00f1o pasado, expres\u00f3 su preocupaci\u00f3n por el alarmante efecto de los ftalatos, una sustancia qu\u00edmica utilizada para aumentar la durabilidad de los pl\u00e1sticos, en el torrente sangu\u00edneo humano: los beb\u00e9s nac\u00edan con una menor distancia entre el pene y el ano.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/resizer.glanacion.com\/resizer\/v2\/en-un-estudio-realizado-el-ano-pasado-en-el-que-C4IW76DAMJFLZDA3KDD7PGFM64.webp?auth=5ba5db7a4527d072497c2b3488d072740c1c57bc65013f6b190a722ce722eb04&amp;width=310&amp;height=207&amp;quality=80&amp;smart=true\" alt=\"En un estudio realizado el a\u00f1o pasado, en el que un grupo de investigadores italianos analiz\u00f3 la leche materna de 34 madres primerizas sanas, los micropl\u00e1sticos estaban presentes en el 75% de las muestras\" width=\"563\" height=\"376\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong><em>En un estudio realizado el a\u00f1o pasado, en el que un grupo de investigadores italianos analiz\u00f3 la leche materna de 34 madres primerizas sanas, los micropl\u00e1sticos estaban presentes en el 75% de las muestras -Freepik<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>No solo las manchas de los beb\u00e9s menguaban a un ritmo alarmante: tambi\u00e9n los penes y los test\u00edculos. \u201cEsto es una barbaridad, porque est\u00e1 cambiando el perfil hormonal y los sistemas reproductores de los seres humanos, y nos est\u00e1 haciendo m\u00e1s d\u00e9biles, nos est\u00e1 haciendo menos masculinos\u201d, dijo. Un invitado se\u00f1al\u00f3 que hab\u00eda ciertas contrapartidas: vivir en el mundo moderno conlleva una exposici\u00f3n sin precedente a dichas sustancias qu\u00edmicas, pero tambi\u00e9n m\u00e1s longevidad. \u201cAlgo as\u00ed, pero vives mal\u201d, respondi\u00f3 Rogan. As\u00ed como el cambio clim\u00e1tico y la contaminaci\u00f3n son tradicionalmente preocupaciones de la izquierda, los efectos demogr\u00e1ficos del descenso de la natalidad son un motivo de inquietud para los conservadores.&nbsp;<strong>En otras palabras: sea cual sea la hip\u00f3tesis apocal\u00edptica que prefieras, ah\u00ed estar\u00e1n los micropl\u00e1sticos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que los micropl\u00e1sticos se instalaron tambi\u00e9n en el torrente sangu\u00edneo cultural. Su prevalencia en el esp\u00edritu de la \u00e9poca se puede explicar en parte por nuestra incertidumbre sobre qu\u00e9 significa, desde el punto de vista patol\u00f3gico, que estemos cada vez m\u00e1s llenos de pl\u00e1stico. Esta ambig\u00fcedad tambi\u00e9n nos permite atribuir toda clase de malestares, tanto culturales como personales, a esta nueva informaci\u00f3n sobre nosotros mismos.<strong>&nbsp;Todo este asunto tiene una extra\u00f1a resonancia aleg\u00f3rica.<\/strong>&nbsp;Nos sentimos ps\u00edquicamente desfigurados, corrompidos en nuestra alma, por una dieta constante de basura figurativa del tecnocapitalismo: por las inacabables pantallas de TikToks inanes y de grabaciones descerebradas, por los influencers de Instagram que apuntan a cajas de texto mientras hacen bailecitos, por la infinita proliferaci\u00f3n de contenidos basura generados por IA. Sentimos que nuestra fe en el propio concepto del futuro se licua en general al mismo ritmo que los casquetes polares. La idea de que unos microsc\u00f3picos trozos de basura atraviesen la barrera hematoencef\u00e1lica parece una forma apropiada y oportuna de entrar en los anales del imaginario apocal\u00edptico.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el aura de indeterminaci\u00f3n cient\u00edfica que rodea el tema le confiere un toque ligeramente hist\u00e9rico.&nbsp;<strong>No sabemos c\u00f3mo nos afectan estos pl\u00e1sticos y, por tanto, los diversos malestares que podemos atribuirle de forma plausible son infinitos<\/strong>. Quiz\u00e1 sean los micropl\u00e1sticos lo que te provoca depresi\u00f3n. Quiz\u00e1 sean los micropl\u00e1sticos lo que te causa un resfriado a partir de Navidad en adelante. Quiz\u00e1 sean los micropl\u00e1sticos los que impiden que t\u00fa y tu pareja puedan concebir, o lo que te provoca la pereza y la apat\u00eda, o el deterioro precoz de tu memoria. Quiz\u00e1 fueron los micropl\u00e1sticos los que te provocaron el c\u00e1ncer de est\u00f3mago o el tumor cerebral.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo mismo soy susceptible a esta tendencia. Hace unos a\u00f1os, me diagnosticaron EEI (enfermedad inflamatoria intestinal), una enfermedad autoinmune cr\u00f3nica. Como suele ocurrir con este tipo de afecciones, surgi\u00f3 de la nada, sin causa conocida. En 2021, en&nbsp;un estudio&nbsp;publicado en la revista&nbsp;<em>Environmental Science and Technology<\/em>&nbsp;se descubri\u00f3 que los niveles de micropl\u00e1sticos hallados en las muestras de heces de las personas a las que se les hab\u00eda diagnosticado la EEI, aunque por lo dem\u00e1s sanas, eran considerablemente m\u00e1s altos respecto a las personas sin EEI. <\/p>\n\n\n\n<p>No se estableci\u00f3 una causalidad directa, pero dado que en otros estudios anteriores con animales de laboratorio se determin\u00f3 que la ingesta de micropl\u00e1sticos provoca inflamaci\u00f3n intestinal, no parece descabellado suponer que pueda haber alguna relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuanto m\u00e1s tiempo pasaba document\u00e1ndome para este ensayo, m\u00e1s me preguntaba si los micropl\u00e1sticos pod\u00edan ser la causa originaria de mi enfermedad. Esa falta de certeza genera su propia y peculiar energ\u00eda. Creo que es al menos posible que mi enfermedad se deba a los micropl\u00e1sticos, pero es igual de posible que no. Y soy consciente de que esta ambig\u00fcedad es extra\u00f1amente seductora, de que es en este p\u00e1ramo epistemol\u00f3gico donde se erigen los grandes y tambaleantes edificios de las conspiraciones y las conjeturas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al menos hasta que sepamos bastante m\u00e1s de lo que sabemos ahora, hablar de los micropl\u00e1sticos puede hacerse raro, como hablar de los efectos nocivos de la radiaci\u00f3n de los tel\u00e9fonos m\u00f3viles. Llegar\u00e1 el momento, tarde o temprano, en el que sabremos c\u00f3mo nos afectan los micropl\u00e1sticos, pero hasta entonces el tema seguir\u00e1 siendo muy ambiguo y, por tanto, muy sugerente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 medida del perjuicio es esta, que debemos esperar a los resultados de las pruebas para decidir hasta qu\u00e9 punto preocuparnos por los miles de peque\u00f1os fragmentos de basura que circulan por nuestras venas? Sin duda, su presencia es ya lo bastante alarmante de por s\u00ed; y, sin duda, esta presencia, en cualquier caso, se registra con la misma intensidad tanto en el plano ps\u00edquico como en el fisiol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las im\u00e1genes m\u00e1s imborrables y angustiosas del da\u00f1o causado a la naturaleza por nuestro imprudente e incesante consumo de pl\u00e1sticos se encuentra&nbsp;una serie de fotograf\u00edas&nbsp;del artista Chris Jordan, titulada&nbsp;<em>Midway: mensaje del giro<\/em>. Cada una de esas fotograf\u00edas muestra el cuerpo de un albatros en uno u otro estado de descomposici\u00f3n avanzada. En el centro de cada uno de los cad\u00e1veres extendidos y disecados se encuentra el c\u00famulo de variopintos objetos de pl\u00e1stico que el ave hab\u00eda ingerido antes de morir. El horror de esas im\u00e1genes reside en la contraposici\u00f3n surrealista de los elementos org\u00e1nicos e inorg\u00e1nicos, en el desconcertante volumen de pl\u00e1stico que contienen sus tractos digestivos.&nbsp;<strong>Los cad\u00e1veres de estas otrora hermosas criaturas regresan lentamente a la tierra, pero la basura humana que los hizo enfermar permanece inviolable, inalterable por el tiempo<\/strong>: tapones de pasta de dientes y de botellas, encendedores enteros que parece que a\u00fan funcionar\u00edan perfectamente, mu\u00f1ecos diminutos y otros mil rastros inidentificables de nuestra productividad desquiciada y nuestros despreocupados deseos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/plasticossss.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9906\" width=\"505\" height=\"505\" srcset=\"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/plasticossss.jpg 225w, https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/plasticossss-150x150.webp 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 505px) 100vw, 505px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Un estudio encargado por la&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/wwf.panda.org\/wwf_news\/?348337\/Revealed-plastic-ingestion-by-people-could-be-equating-to-a-credit-card-a-week\" target=\"_blank\">World Wide Fund for Nature<\/a>&nbsp;revel\u00f3 que&nbsp;una persona promedio puede estar consumiendo hasta 5 gramos de pl\u00e1stico semanales, lo que equivale, como dicen los autores del informe, a una tarjeta de cr\u00e9dito entera<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Todo este asunto de los micropl\u00e1sticos est\u00e1 tocado por una pesadillesca lucidez, porque lo entendemos como un s\u00edntoma de una enfermedad m\u00e1s grave.&nbsp;<strong>El inimaginable da\u00f1o que le hemos causado al planeta est\u00e1 afectando, de esta surrealista y espeluznante manera, a nuestro cuerpo<\/strong>. Cuando miramos los cuerpos en descomposici\u00f3n de esas aves llenas de basura, sabemos que no miramos solo lo que le estamos haciendo al mundo, sino tambi\u00e9n lo que nuestro mundo da\u00f1ado nos est\u00e1 haciendo a nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente :<strong>The New York Times<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Circula pl\u00e1stico por nuestro cuerpo y no sabemos todav\u00eda c\u00f3mo nos afecta<br \/>\nEst\u00e1 en nuestros pulmones, en nuestros intestinos y en la sangre que fluye a trav\u00e9s de nosotros; los da\u00f1os a peces y aves marinas, y la inc\u00f3gnita sobre sus efectos en el humano<\/p>\n<p>Un estudio encargado por la\u00a0World Wide Fund for Nature\u00a0revel\u00f3 que\u00a0una persona promedio puede estar consumiendo hasta 5 gramos de pl\u00e1stico semanales, lo que equivale, como dicen los autores del informe, a una tarjeta de cr\u00e9dito entera. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9906,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,1],"tags":[218,2137,1914,2138,56,289],"class_list":["post-9899","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ecologia-y-naturaleza","category-general","tag-argentina-mas-sustentable","tag-microplasticos","tag-planeta","tag-plastico-por-nuestro-cuerpo","tag-sustentabilidad","tag-sustentable"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9899","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9899"}],"version-history":[{"count":-1,"href":"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9899\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9906"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9899"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9899"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/argentinamassustentable.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9899"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}