Producir lana sin eliminar a los depredadores
Wildlife Conservation Society asesora a productores ganaderos para que respeten la biodiversidad en la elaboración de lana y no degraden el ambiente. “El sello Wildlife Friendly les permite tener un mejor precio” explica Santiago Krapovickas, gerente del Programa de WCS

Por Florencia Padrón
A+S dialoga con Santiago Krapovickas, gerente del Programa de WCS -Sociedad Conservación de la Vida Silvestre- sobre sus prácticas para la ganadería en la producción de lana.
WCS es una organización internacional, nacida en Estados Unidos que llegó a Argentina en la década de 1960. En la actualidad está presente en unos 60 países.
Su actividad abarca proyectos de conservación de especies y hábitats marinos, costeros y terrestres. Entre sus acciones en Argentina, investigan la situación de las especies y analizan sus riesgos (como con el seguimiento de ballenas), protegen áreas protegidas, así como colaboran en combatir el tráfico ilegal.
“Nosotros ayudamos a que la diversidad biológica se conserve y que las personas puedan beneficiarse, disfrutar y tener una vida digna en coexistencia con esta naturaleza”, resalta Santiago Krapovickas.

Gato andino – Crédito: Juan Reppucci
En la ganadería trabajan con productores de Neuquén, Chubut, Mendoza y Santa Cruz para que la elaboración de la lana de oveja, de mohair -una fibra de cabra- o de guanaco, pueda convivir con toda la biodiversidad y no degrade al ambiente.
Reconoce que la vida silvestre para la actividad ganadera puede ser “un desafío” y generar “pérdidas”, por ejemplo, por los depredadores. Ejemplifica: “Si un productor tiene ovejas o cabras es posible que las maten, eventualmente, sus depredadores naturales, como el puma o el zorro colorado”.
Tradicionalmente, explica, los productores eliminan a los depredadores de sus campos con trampas, veneno, armas u otras maneras, lo cual genera consecuencias negativas.
Por eso, desde WCS asesoran a los ganaderos que les interesa usar alternativas no letales y disuasivas –como perros protectores de ganado y luces– para controlar a los depredadores. Los que las implementan pueden usar en sus productos el sello de Wildlife Friendly -Amistoso con la Vida Silvestre-, una red de productores a nivel mundial. “Es una certificación que muestra que el productor se compromete a desarrollar ciertas prácticas de la ganadería que le permiten convivir con la naturaleza y manejar el campo de una manera que no se degrade la vegetación, no se produzca erosión de los suelos”.

Crédito: Ezequiel Infantino
El gerente del Programa destaca que el sello de WF -abreviación de Wildlife Friendly- les permite obtener un precio diferencial en el mercado. Como el caso de la Cooperativa Agropecuaria de Comercialización de Pequeños Productores de Zapala, Neuquén, que cuenta con 45 productores certificados y logró un aumento del 15% en el precio de la venta de lana merino.
El caso de Santa Cruz es muy promisorio. El uso sostenible de la fibra de guanacos es algo nuevo que puede cobrar mucha fuerza
Santiago Krapovickas, gerente del Programa de WCS
También destaca la importancia del comienzo de la producción sostenible de la fibra de guanaco, porque es una especie muy abundante que algunos piensan que le “saca espacio a la oveja” y que “es un problema”.

Crédito: Ezequiel Infantino
¿Qué están haciendo?
Son campos privados ganaderos en donde hay muchos guanacos y el productor le pide permiso a las autoridades para hacer un uso, sin matarlos. Los arrea con una tecnología especial, cuidando el bienestar de los animales, y los esquila.
De esta manera, los productores locales le pueden dar valor a la estepa patagónica y al guanaco: “Estamos logrando un incentivo positivo para proteger ese paisaje tan importante en nuestro país que es la Patagonia árida”.

