WCS Argentina: “Estamos hipotecando el futuro”
Valeria Falabella, directora de Conservación Costero Marina de WCS Argentina, explica que la reforma en la Ley de Glaciares es “cortoplacista”. Además, sostiene que implementar su explotación podría impactar en las reservas de agua y en las comunidades locales

Por Florencia Padrón
El gobierno nacional buscará modificar la Ley N° 26.639, Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares, aprobada en 2010, durante las sesiones extraordinarias de febrero. En un comunicado oficial, el Ejecutivo afirma que la actual normativa demostró “graves falencias interpretativas” que “paralizaron inversiones” y afecta la competencia de las provincias sobre los recursos naturales.
La protección actual incluye a “todos los glaciares y geoformas periglaciares” -áreas caracterizadas por sus suelos congelados que sufren ciclos de congelamientos y descongelamiento-. Los defensores de modificarla afirman que su definición es demasiado amplia y que incluye zonas sin una verdadera importancia hídrica.
Por su lado, las organizaciones ambientalistas sostienen que se debe continuar protegiendo todo su ecosistema porque contiene reservas de agua, incluso los periglaciares. Sostienen que permitir actividades económicas, como la minería, impactaría negativamente en el ambiente y sus comunidades locales.
A+S dialoga con Valeria Falabella, directora del Área de Conservación Costero Marina de WCS Argentina -ONG que trabaja en el país hace 60 años para conservar ambientes y especies silvestres- sobre los cambios que propone el proyecto de ley. “Es una locura imaginar un cambio”, asevera.
¿La reforma busca que se pueda redefinir qué áreas deberían estar protegidas, como permitir actividades en periglaciares?
Entiendo que está cambiando el régimen de protección para la preservación de glaciares y del ambiente periglacial. Este último es una estructura del entorno de suelos congelados, que pueden ser superficiales o subsuperficiales. Ambos están muy integrados y tienen un rol clave tanto en la reserva de agua, como en la regulación hídrica y el sostenimiento de la integridad de todos los ecosistemas andinos y de montaña.
Más allá de si se focaliza sólo en el periglacial o si alcanza al glaciar, tuvimos un momento de mucha sabiduría cuando se creó esta ley en el 2010, que define un estándar nacional común para la protección de estos ecosistemas. Es una locura imaginar un cambio, que además es inconstitucional, como cualquier retroceso.

¿Cuáles serían los impactos ambientales que puede causar, por ejemplo, la minería?
Hay impactos ambientales, sociales y económicos. En primer lugar, en Argentina los glaciares cubren aproximadamente 6.000 km². Aunque parezca mucho, es sólo el 1% de los ecosistemas de cordillera y estos protegen un 70% de las reservas de agua.
Además, mantienen los procesos de regulación hídrica. Hay una enorme cantidad de ríos cordilleranos cuyos caudales están sostenidos por la integridad de estos ecosistemas. Su modificación provocaría un impacto en el sostenimiento del caudal de estos ríos, que le dan agua a muchas comunidades, además de sus actividades asociadas, como la agricultura.
Por prevalecer una actividad industrial de gran capacidad de impacto, asociada a algunas empresas que ganan muchísimo dinero, terminan destruyendo el capital natural de la Argentina, que podría generar gran diferencia para el mundo en un futuro.
Para mí, la minería o determinados procesos productivos se venden de enorme capacidad de crecimiento económico, pero impactan directamente en una enorme cantidad de actividades humanas. Aunque son pequeñas, son fundamentales para el bienestar de las personas.

¿Se podría implementar una minería sustentable y hacer estudios ambientales que determinen en qué zonas son menos riesgosas?
No. Siempre se nos pone a las organizaciones de la conservación como si estuviésemos en contra del desarrollo, y no hay nada más lejano a eso. Puede haber otras organizaciones que sean más extremas, pero no es nuestro caso.
Es innegable que, como seres humanos, necesitamos muchos productos, pero hay determinados sitios que, por su valor ambiental, no pueden ser impactados. Los glaciares no son más del 2% de todos los ecosistemas andinos y de montaña.
No creo que el tema sea si se desarrolla una minería sustentable, primero se tendría que implementar en donde ya está funcionando. Transformemos esas actividades que tienen dificultades, pero se tiene que mantener protegidos estos ecosistemas, como se había consensuado.
¿A qué se refiere cuando dice que Argentina puede tener un rol importante en el futuro conservando sus ecosistemas?
Por ejemplo, a nivel marino ya hay algunos trabajos que indican que el Atlántico Sudoccidental podría funcionar como un refugio climático. Por el tipo de características que tienen y por la fortaleza de los procesos que sostienen su productividad.
Respecto al agua, es el país con más glaciares y los de mayor relevancia. En el futuro, el recurso hídrico va a ser clave, así como la biodiversidad y la integridad de nuestros ecosistemas.
Además, es importante para sostener valores como país, cuidando su biodiversidad y su naturaleza. Nos posicionamos al decir: “Cuidamos los glaciares y hay una protección mínima”. Ir en contra, es retroceder en nuestra mirada, pero también es estar ciegos de que estamos hipotecando el futuro.
A mí me cuesta muchísimo entender cómo los gobiernos, a veces, son tan cortoplacistas. Toda la comunidad científica es muy concreta al decir que una naturaleza saludable es la solución para todas las crisis que enfrentamos en la biodiversidad, el desarrollo, y el crecimiento. Me parece una gran pena que se sigan tomando decisiones en contra de toda la evidencia.

