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La NASA envió 2.000 medusas bebé al espacio: cuando volvieron a la Tierra había más de 60.000

El experimento de 1990 buscaba saber cómo afectaría la microgravedad a los humanos nacidos en el espacio

 La NASA mandó casi 2.500 pólipos de medusa (una medusa en una etapa temprana de su vida

El ser humano lleva muchos años en busca de una alternativa a nuestro planeta Tierra, es por ello que desde el siglo pasado ha habido todo tipo de proyectos y misiones. La mayoría de ellas se han centrado en el estudio de planetas y satélites cercanos, otros en la búsqueda de lugares con características similares a las de la Tierra, pero también ha habido otros con experimentos muy llamativos.

Un claro ejemplo de ello, fue un proyecto que realizó la NASA en 1990 que quería resolver la pregunta de que si los seres humanos pudieran vivir en el espacio, ¿cómo reaccionarían los niños nacidos allí ante los cambios en la gravedad?

Para ello, un equipo liderado por Dorothy Spangenberg ideó un experimento que podía emular esto, y para ello utilizaron medusas. Si bien la los animales marinos, y en concreto las medusas, no son muy similares fisonómicamente a las personas, sí que tenemos algo importante en común con ellas, sentimos qué está para arriba aplicando la gravedad.

Por ello, la NASA mandó casi 2.500 pólipos de medusa (una medusa en una etapa temprana de su vida) fueron enviados al espacio a bordo de la nave Columbia. Gracias a sus tentáculos, podemos saber con certeza cuándo una medusa está boca arriba o boca abajo y los investigadores enviaron esta nave porque querían comprobar si las medusas criadas en el espacio seguían desarrollando su sistema activado por la gravedad.

El objetivo detrás era el de saber si los seres humanos criados en microgravedad podrían tener resultados similares. Los pólipos de medusa se enviaron al espacio en bolsas de agua marina artificial, acompañados por investigadores a bordo encargados de acelerar su crecimiento. El experimento duró unos nueve días y se desarrollaron alrededor de 60.000 medusas.

Una vez de vuelta en la Tierra, los investigadores descubrieron que las medusas tenían dificultades para nadar, en contraste con el grupo de control en la Tierra. Las medusas espaciales mostraban «anomalías en los latidos», por lo que los científicos concluyeron que las medusas padecían un caso grave de vértigo.

Fuente: SETI Institute – Astronomy News

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