Fondos globales, impacto local en Tucumán
Desde la Secretaría de Estado de Relaciones Internacionales, acercan ofertas de financiamiento exterior a proyectos que ayuden a una comunidad. “Con fondos de la Unión Europea trabajamos para generar bombas de agua en los Valles Calchaquíes usando paneles solares”, ejemplifica Virginia Ávila

Por Florencia Padrón Sanchez
En la cuarta edición de Tucumán Impacta, A+S dialoga con Virginia Ávila, secretaria de Estado de Relaciones Internacionales y Empresariales de la provincia de Tucumán, y embajadora del programa Intercambio para la Competitividad de las Américas -ACE por sus siglas en inglés- de la OEA.
Tucumán Impacta es un evento organizado por la productora Cinco Razones de Silvana Guerrero, que conecta a diferentes actores provinciales que generan un impacto económico, social y ambiental en la sociedad. Esta edición inmersiva generó la conexión de la ciencia, empresas privadas, organismos del Estado y ONGs.

-¿Cómo visibiliza la secretaría propuestas de financiamiento exterior para proyectos locales?
-Tenemos un área dentro de nuestra secretaría que se llama la Dirección de Proyectos y Cooperación Internacional. Allí, canalizamos todas las ofertas de cooperación de los organismos multilaterales, de los gobiernos extranjeros y de las embajadas extranjeras que están localizadas en Buenos Aires
Estas ofertas promueven la cooperación internacional a través de proyectos de innovación, de ciencia, de impacto en la comunidad, de triple impacto y de alianzas estratégicas. ¿A qué me refiero con esto? Muchas veces piden trabajo en red, es decir, que un municipio articule con una ONG, con una empresa del sector privado y con una universidad para generar un proyecto que tenga impacto en la comunidad y que sea a medida de lo que necesita.

-¿Proyectos qué aporten soluciones a los problemas que hay en una comunidad?
-Exacto. Por ejemplo, nosotros trabajamos, en un caso, con fondos de la Unión Europea para generar bombas de agua en los Valles Calchaquíes -noroeste argentino-. Se hace con la instalación de paneles solares porque en esa zona no hay ni agua ni electricidad. Entonces, el impacto es directo.
Este proyecto generó que la gente pueda practicar la agricultura, ser autosustentable con sus propias huertas y animales. Todo gracias a fondos que vinieron de la Unión Europea que, por supuesto, son auditados por ellos para ver el cumplimiento del paso a paso.

Virginia Ávila es embajadora del programa Intercambio para la Competitividad de las Américas -American Competitiveness Exchange, ACE-. Fue seleccionada por el gobierno de Estados Unidos para participar se una semana inmersiva en Memphis, Tennessee. “El objetivo es entender que la ciencia, la innovación, aplicada en la economía real es lo que moviliza y lo que genera impacto y lo que mueve a la sociedad”, comenta.

-¿Qué es la ciencia útil que se promueve desde la política?
Se está buscando una ciencia aplicada que genere rédito económico. Hay una etapa, un estadio de la investigación, que es solventada 100% por el Estado nacional, provincial o internacional, hasta que sale a la luz. A veces después de eso, queda en un laboratorio, archivada o en un PDF y no se aplica en la economía real.
Lo que los gobiernos internacionales están tratando de impular es que la ciencia tenga una aplicación en la economía real, que genere ingresos, que genere fondos para que esos fondos vuelvan al laboratorio y se innoven en otras áreas.
-Que sea autosuficiente también…
Exactamente, como tiene que ser.

Su trabajo como embajadora del programa de la OEA -Organización de Estados Americanos- es “generar puentes” entre investigadores, proyectos y otros aliados-. “Ellos lo pueden publicar en una revista, pero les está faltando esa conexión con la economía real. Ese es nuestro rol, cuando volvemos empezamos a tejer las redes y conectar empresas”, sintetiza.

