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Cálculo de Huellas ambientales en el agro


 

Conceptos básicos del análisis de ciclo de vida. Huella de carbono e hídrica. Tasas de retorno energético.

Por Jorge Antonio Hilbert

En los últimos años, se han consolidado las metodologías de evaluación de impacto ambiental, conocidas bajo la denominación común de “huellas” ambientales, que permiten evaluar de forma sistémica los procesos de producción de productos y servicios en todo su ciclo de vida, para comprender cómo se relacionan con el ambiente. Se valoran cuánto y qué tipo de recursos consume, si puede o no optimizarse su funcionamiento, distribución o disposición final, si sus piezas pueden ser recuperadas total o parcialmente, si puede consumir menos energía o recursos materiales durante su producción o uso, si en una comparación integral resulta mejor o peor que sus alternativas (ejemplos de comparaciones entre diferentes tipos de energías renovables, o evaluación de materiales alternativos para funciones equivalentes, o impactos ocultos en sistemas “sustentables”, entre otros).

El marco metodológico referencial de Análisis de Ciclo de Vida constituye un enfoque sistémico y complejo de evaluación de uso, cargas e impactos de todo el intercambio existente entre los sistemas productivos y el medio ambiente del territorio donde se sitúan. A tales efectos, la metodología emplea en los casos que no se cuente con datos locales, bases de datos Internacionales de referencia de tales intercambios, construidos para procesos de producción y productos originados en países desarrollados, con sus especificidades agroecológicas y tecnológicas.

Oportunidades y amenazas que presentan las huellas ambientales.

Argentina, como muchos otros países con carencias en esta temática, tiene ausencia de valores de referencia de impacto ambiental en muchos de sus productos estratégicos exportables si bien recientemente con el Programa Argentino de Carbono y otras iniciativas particulares de empresas se ha avanzado en el estudio de varios de ellos abarcando commodities agropecuarios y productos agroindustriales. Puesto que muchos países importadores los precisan para determinar el impacto de sus productos industrializados, existe un imperativo a la generación de estos valores con criterios y datos propios.

En determinados mercados el ingreso y competencia de nuestros productos esta condicionado por el cumplimiento de determinadas exigencias como por ejemplo en el caso de los biocombustibles la reducción de determinado porcentaje de dióxido de carbono tomado como referencia los valores de los combustibles fósiles.

Existe, entonces, la imperiosa necesidad a nivel nacional de validar y adecuar en forma consensuada interinstitucionalmente los desarrollos metodológicos internacionales con el propósito de proporcionar información ambiental consistente de productos nacionales, que sea de referencia en los inventarios Internacionales. Son prioritarios la producción de Energía, y los productos agropecuarios y agroindustriales.

Desarrollo de ejemplos sobre la base de estudios que se vienen realizando hace 10 años en el sector agrícola y agroindustrial.

A lo largo de los últimos 10 años el INTA y otras instituciones ha acumulado una larga experiencia en este campo, los primeros estudios se realizaban sobre modelos teóricos con un gran porcentaje de indeterminación. El trabajo coordinado con cámaras y empresas ha permitido lograr y consolidar herramientas de cálculo específicas y ajustar criterios.

Los ámbitos de análisis se han ido complejizando abarcando una serie importante de productos generados a partir de diferentes fuentes de biomasa desarrollados por este sector de la bioeconomía.

¿ Cómo comenzar? Oportunidades profesionales en el sector agrícola y agroindustrial.

Los cálculos de huellas ambientales constituyen un detallado ejercicio contable la diferencia radica en los ingresos y egresos que en este caso no se expresa en signos monetarios sino en volúmenes y pesos físicos empleados en cada una de las actividades del establecimiento.

Por esta razón es fundamental comenzar con la implementación de un cuidadoso sistema de registro que nos permita establecer con certeza la cantidad de insumos empleados y por otro lado la totalidad de productos generados y exportados desde el establecimiento.

Esto luego facilita una etapa clave del cálculo denominado inventario. En el mismo para un determinado ejercicio definido precisamente y para cada tipo de producto se contabilizan todos los insumos físicos y energéticos empleados para su producción, En el caso de haber coproductos y residuos también se contabilizan y caracterizan a fin de tener en cuenta su impacto ambiental.

Con este inventario el profesional luego convierte las unidades físicas en impactos diversos de acuerdo al tipo de huella y estudio que se pretende realizar. A modo de ejemplo si se pretende calcular la huella de carbono se aplica a cada insumo un factor de emisión que convierte a todos los valores en unidades de dióxido de carbono. Esta es la unidad elegida para expresar este indicador.

Finalmente la relación entre la totalidad de emisiones dividido por el producto generado permite caracterizarlo expresando el valor de emisión por unidad de producto como ejemplo tonelada de un grano en particular.

El profesional agropecuario constituye una pieza fundamental en este proceso ya que conoce los mismos así como las variables que están en juego.

En resumen esta actividad constituye para profesionales de diversas carreras una nueva oportunidad de ampliar su campo de acción ayudando a lograr una visión sistémica y comprensiva de los sistemas de producción que viene manejando.

Jorge Antonio Gilbert es un Ingeniero Agrónomo que trabaja en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Profesional Asesor de Nivel Internacional en Gestión de Actividades de Innovación.

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