Restauración de cuencas afectadas por la crisis climática en los Andes

Por Paloma Ibañez
Durante el último siglo, debido a la quema de combustibles, la liberación de dióxido de carbono y la destrucción de nuestros ecosistemas naturales -cambios en el uso de la tierra, deforestación, etc.- se ha incrementado notablemente el volumen de gases de efecto invernadero en el ambiente debilitando la atmósfera.
Al degradarse parte de la atmósfera, la biodiversidad se ve afectada ante el cambio climático en cuanto a la adaptación y mitigación del mismo.
Este cambio ocasionará además aumentos paulatinos en la temperatura promedio de la superficie de la tierra y de los océanos, modificaciones de los patrones de precipitación, cambios de intensidad y frecuencia de los eventos climáticos extremos y un alza en el nivel medio del mar.
Asimismo, existe una doble presión sobre los ecosistemas andinos por los efectos combinados del cambio climático y los regímenes históricos y actuales de uso de la tierra.
¿En qué se basa la restauración del ecosistema?

Restauración de ecosistemas significa asistir en la recuperación de aquellos que han sido degradados o destruidos, así como conservar los que todavía están intactos.
Los ecosistemas más saludables, con una biodiversidad más rica, producen mayores beneficios, como suelos más fértiles, mayores rendimientos de madera y pescado, y mayores reservas de gases de efecto invernadero.
Se pueden restaurar todo tipo de ecosistemas, incluidos bosques, tierras de cultivo, ciudades, humedales y océanos. Las iniciativas de restauración pueden ser lanzadas por casi cualquier persona, desde gobiernos y agencias de desarrollo hasta empresas, comunidades e individuos. Esto se debe a que las causas de la degradación son muchas y variadas y pueden tener un impacto a diferentes escalas.
Biomas de los Andes
Gran parte de los biomas están sufriendo cambios en su composión provocando que se retraigan hacia zonas más altas.
En términos de vulnerabilidad podemos resaltar tres ecosistemas:
- Los páramos: estos son ecosistemas alto-andinos únicos y sumamente frágiles que albergan una gran biodiversidad. Lo que más destaca es que son los mayores proveedores de agua de los Andes del norte. Las perturbaciones ambientales, incluyendo el derretimiento de los glaciares, la desaparición de cuerpos de agua, la menor ocurrencia de bancos de neblina y la pérdida de biodiversidad hacen de este bioma un eje crucial para mantener la salud de nuestro ecosistema.
- Los bosques humedos: la termofilización está causando que los bosques tropicales y subtropicales de los Andes se desplacen a zonas de mayor elevación siendo que a la vez están sufriendo cambios direccionales en su composición.
- Los galaciares

¿Qué sucede en los Andes?
El cofundador de la ONG Acción Andina detalla la situación de la siguiente manera: “Los bosques autóctonos se han perdido en gran medida en los Andes durante los últimos 500 años, después de la conquista española. Con el rápido derretimiento de los últimos glaciares andinos, la seguridad del agua se está convirtiendo en un problema importante para las comunidades locales e incluso para las principales ciudades sudamericanas”.
Restauración de las cuencas
Hay varias comunidades locales que están trabajando juntas para cultivar y plantar árboles oriundos y proteger sus fuentes de agua. Con la fuerza humanitaria de cinco países latinos, se planta flora autóctona (arbustos, árboles – Polylepis – y humedales) con el fin de almacenar agua a través del musgo.


