EL GATO ANDINO

Se confirmó la presencia del enigmático gato andino en las montañas de Uspallata.
Por Roman Perez
Luego de anunciarse que el Proyecto del Parque Nacional de Uspallata está cada vez más cerca de que se haga oficial, A+S dialoga con la bióloga Agustina Di Pauli por el gran descubrimiento ocurrido en las montañas de Uspallata.
Este hallazgo producido en la provincia de Mendoza, se trata del “Fantasma de los Andes”. Precisamente es el Gato Andino, especie relativamente nueva, debido a que fue descubierta no hace mucho tiempo.
En el mes de julio, el equipo a cargo confirmó la presencia del animal, luego de ocho meses de espera. “Celebramos la aparición del gato andino” expresa Agustina.
Este animal es estudiado y buscado por profesionales desde hace más de 25 años, y aún así, siguen sin lograr verlo en el territorio. Solo se ha visto por medio de un registro fotográfico, gracias al método de “cámaras trampas”. El último registro de este animal, fue en el 2020, en la reserva natural de Villavicencio. Luego de dos años, se encuentra en las montañas uspallatinas, por eso su gran importancia.
El gato andino es uno de los 5 felinos más amenazados del mundo, de hecho es uno de los menos conocidos a nivel mundial. La población de esta zona de Mendoza, está críticamente amenazada, es una especie que está realmente en peligro de extinción.
“Los turistas que han captado hace poco la foto de este gato, realmente son unos privilegiados de haber vivido ese suceso” declara la Bióloga Agustina Di Pauli.
La fotografía del Gato andino, fue captada a las 05:20h de la madrugada, mientras que el animal caminaba por la zona. Se lo reconoció enseguida, porque el Gato Andino tiene una gran peculiaridad que lo diferencia de otros felinos pequeños con los que también comparte hábitat. El gato del pajonal o el gato de monte son ejemplos precisos de especies que se encuentran en zonas cercanas al fantasma de Los Andes.

En este caso, el gato andino tiene una característica fundamental que lo hace único en este mundo. Los felinos, generalmente, tienen la nariz de color rosada, pero comparación con los demás, el gato andino tiene una nariz de color negra. Ese indicio fue la confirmación necesaria para determinar que el animal captado era el gato tan buscado.
Para que esto fuera posible, hubo un gran proceso detrás de todo. Desde noviembre del año pasado que están trabajando para encontrar la presencia del gato andino (Leopardus jacobita) en la Reserva Natural de la Defensa de Uspallata. Además de la participación de Natura Argentina, también intervinieron el cuerpo de baqueanos del rim 16 de Uspallata (Regimiento de Infantería de Montañas); Alianza Gato Andino; el Ministerio de Defensa de la Nación; la Administración de Parques Nacionales y la Secretaría de Ambiente.
Asistieron al campo, donde el cuerpo de baqueanos puso a disposición todo el material y su conocimiento del territorio, ya que ellos viven permanentemente en el sitio recorriendo las montañas de Uspallata con sus mulas, a pata, etc.
Es una población muy baja, hay pocos individuos, por eso mismo se realizó un arduo LABOR. Fotografiar estos animales no es tan fácil, ya que son muy crípticos, se mimetizan con el ambiente. Para lograr el objetivo propuesto, de que en esa zona estaba la presencia del animal, utilizaron dos vías estratégicas para tener la confirmación absoluta.
Primeramente, fueron en búsqueda de letrinas, que son huecos en rocas donde los gatos van y hacen sus necesidades. Hay que destacar que no solo este tipo de animal utiliza este método, sino que los felinos en sí, tienen la costumbre de utilizar la misma letrina. Esto quiere decir que en una misma letrina se puede encontrar excremento de gato andino, excremento de gato del pajonal, hasta inclusive, de puma.
A simple vista no se puede detectar si es de un animal u otro, por ende, se hizo una recolección de heces en tubos de ensayos y fueron enviadas a un laboratorio para hacer análisis genéticos. Entonces, si esa materia fecal es de gato andino, esto reforzaría y fortalecería el registro de la presencia de esta especie.
Por otro lado, el segundo medio que se llevó a cabo fueron las cámaras trampas que se colocaron en distintos sectores de Uspallata durante 10 días seguidos. Este dispositivo, sirve sobre todo para los felinos en particular. Esto se debe a que los gatos andinos son muy difícil de ver y fotografiar a simple vista cuando uno anda por el campo.
Una cantidad de 20 cámaras se instalaron entre piedras, a causa de que es un lugar árido, sino, normalmente, se las coloca en los árboles. La función de este aparato es detectar el movimiento del animal, y cuando pasa, la cámara le toma una fotografía. “Las cámaras trampas fueron puestas apuntando hacia estas letrinas, para que justamente cuando el gato vaya al baño, la cámara le pueda sacar una fotografía. Pobre gato” comenta entre risas la entrevistada.

La colocación de las cámaras fue pensando en ciertos indicios: 1) los felinos tienen sus madrigueras en los roquedales, 2) la materia fecal del chinchillón, presa favorita del gato andino.
“Estaba la posibilidad de que retiremos las cámaras un par de meses antes. Los dispositivos estaban desde noviembre y probablemente las íbamos a retirar antes. Por una cosa y otra, por tema de tiempo, las terminamos retirando en julio y finalmente comprobamos que el gato había salido en junio. Tuvimos una suerte increíble de haber sacado las cámaras más tarde. Si sacábamos las cámaras antes, el animal no aparecía” cuenta Di Pauli.
Esto es un elemento más para la importancia de proteger el área a través de un Parque Nacional. “Habiendo una especie tan amenazada de extinción en las montañas uspallatinas, creo que este es el elemento que faltaba para justificar la importancia de crear el parque” fundamenta Agustina con A+S.

