7 DE JULIO: DÍA NACIONAL DE LA CONSERVACIÓN DEL SUELO
Se celebra el Día Nacional de la Conservación del Suelo, establecido en 1963 por decreto de la Presidencia de la Nación en memoria del Dr. Hugh Hammond Bennet

El Dr. Bennet fue el creador del Servicio de Conservación de Suelos estadounidense, y trabajó constantemente en busca de la preservación de la integridad del recurso natural suelo, cuya importancia es vital para la producción agropecuaria.
La conservación del suelo es esencial para el cuidado de nuestra tierra y como legado para las próximas generaciones. Es sustento de vida, desarrollo y producción. Es nuestro deber cuidarlo, respetando buenas prácticas agrícolas.

El suelo está compuesto por minerales, materia orgánica, diminutos organismos vegetales y animales, aire y agua. Es una capa delgada que se ha formado muy lentamente, a través de los siglos, con la desintegración de las rocas superficiales por la acción del agua, los cambios de temperatura y el viento. Las plantas y animales que crecen y mueren dentro y sobre el suelo son descompuestos por los microorganismos, transformados en materia orgánica y mezclados con el suelo.
Este recurso sufre una degradación progresiva a causa de la erosión, desmontes, uso del fuego, sobrepastoreo, labranzas inadecuadas, falta de rotación de cultivos y expansión de las fronteras agrícolas.
El INTA impulsa de manera continua Buenas Prácticas en el Manejo de los Suelos a través de capacitaciones, seminarios, jornadas a campo y proyectos.
El 7 de julio se celebra el Día Nacional de la Conservación del Suelo, establecido en 1963 por decreto de la Presidencia de la Nación en memoria del Dr. Hugh Hammond Bennet
“La historia es un registro de la lucha humana por arrebatarle la tierra a la naturaleza, porque la alimentación del hombre depende de los productos del suelo. Tan directa es la relación entre la erosión del suelo, la productividad de la tierra y la prosperidad de la gente, que la historia de la humanidad puede ser interpretada, al menos en un alto grado, en términos del suelo y lo que le ha sucedido a este como resultado del uso del hombre.” Hugh Hammond Bennett

Hugh Hammond Bennett, el padre de la Conservación del Suelo

padre de la Conservación del Suelo
La Gran Depresión
En la década de 1930 los Estados Unidos estaban tratando de recuperarse de la Gran Depresión, donde la mayoría de los ciudadanos luchaban para obtener alimento para la mesa. La persona promedio estaba demasiado preocupada por sus necesidades básicas como para preocuparse por la situación de los agricultores en las Grandes Planicies (Great Plains). Allí la sequía y las tormentas de polvo estaban destruyendo los medios de vida de muchas familias que se habían mudado al oeste para cultivar tierras que les había proporcionado el gobierno.
Algunos se daban cuenta, sin embargo, que el bienestar de todos los ciudadanos de los EE.UU. estaba estrechamente ligado al de aquellos de los Estados del Medio Oeste, donde se cultivaban tantos granos del país. Una de las personas que entendió esto fue Hugh Hammond Bennett, que con el tiempo llegó a ser conocido como el «padre de la conservación del suelo» en los Estados Unidos. A principio de 1900, había una creencia común de que el suelo era un recurso que no podía ser perdido o agotado. El se propuso probar lo equivocada que estaba esta idea. Su misión con el Departamento de Agricultura fue orientar sobre los problemas de agotamiento de las tierras.
Nacido el 15 de abril de 1881 en la zona rural de Carolina del Norte, en 1933 Bennet fue nombrado Director del reciente Servicio de Erosión de Suelo, una agencia formada para combatir la erosión causada por las tormentas de polvo. Esto debía hacerse a través de la reforma de los métodos de cultivo de esa época…“Los estadounidenses han sido los mayores destructores de la tierra de cualquier raza o pueblo, bárbaro o civilizado”, anunció, pidiendo “un tremendo despertar nacional a la necesidad de actuar hacia la mejora de nuestras prácticas agrícolas”.
Grandes tormentas de polvo
En los 30’ enormes tormentas de polvo cruzaban a través de las Grandes Planicies, llevando miles de millas de suelo del Medio Oeste a la costa este. La erosión del suelo era ahora un tema de preocupación nacional. El escenario se encontraba sin tormentas de polvo cuando el gobierno proporcionó la tierra libre a colonos que se trasladaron al oeste y accedieron a cultivar sus 65 ha (130 ha en algunos casos). En el momento en que comenzó este programa, la zona estaba experimentando un período de cuatro años de precipitaciones excepcionalmente intensas.
La sequía severa provocó que el suelo se convierta en polvo. Los vientos predominantes volaron este polvo, formando grandes nubes que ennegrecían el cielo. Estas nubes de polvo asfixiantes viajaron por todo el país, llegando hasta la costa este y golpearon a ciudades como Nueva York y Washington DC. En las Grandes Planicies, a menudo reducían la visibilidad a 1 m o menos. El 9 de Mayo de 1934, una fuerte tormenta de polvo que duró 2 días, removió cantidades masivas de la capa superficial del suelo de las Grandes Llanuras. Las nubes de polvo resultantes depositaron una cantidad estimada de 5.5 millones de kg de polvo en el lejano Chicago, IL.
El Problema
Los altos rendimientos del trigo en el área, junto con la promesa de prosperidad general, alentaron a otros colonos a moverse hacia el oeste a cultivar. En retrospectiva, es fácil ver las trágicas consecuencias: la destrucción de vastas superficies donde creían pastizales naturales que protegían al suelo de la erosión eólica, y un retorno a condiciones semi- desérticas luego del corto período de precipitaciones por encima del promedio. El suelo fértil de las áreas planas había sido cubierto con pastos que tenían la habilidad de existir en áreas que recibían menos de 80 mm de precipitaciones anuales.

Contribuyendo al problema, había insuficiente comprensión de la ecología de las planicies. Aradas profundas extensivas de la capa superficial virgen del suelo desplazaron los pastos nativos, de raíces profundas que usualmente atrapaban el suelo y la humedad durante los períodos secos, con altas velocidades de viento aún en áreas con tan poco como 40 mm de precipitaciones anuales. La rápida mecanización de los equipos agrícolas hizo posible que los agricultores araran la mayoría de los pastizales.
“Dust Bowl”
El periodista del Associated Press, Robert E. Geiger, fue testigo de uno de estos eventos el 14 de abril de 1935. Cuando revisó el artículo, el editor acuñó la frase “Dust Bowl”, cuya traducción sería “cuenco de polvo”. Originalmente el término se refería al área geográfica afectada; hoy en día es utilizada usualmente para referirse al evento en sí mismo. La sequía y la erosión del Dust Bowl afectaron 40.000.000 ha en porciones de los estados de Texas y Oklahoma y áreas menores de Nueva México, Colorado y Kansas. Decenas de miles de familias fueron forzadas a abandonar sus granjas. Muchas emigraron a California pero encontraron condiciones que no fueron mucho mejores que aquellas que habían dejado. La Gran Depresión había dejado su marca en el país entero.
La novela de John Steinbeck “Las uvas de la ira”, se basó en la situación difícil de esas familias.
En mayo de 1934, Bennett fue citado a declarar ante el comité del Congreso sobre el problema creciente. El obtuvo el apoyo del Congreso debido a lo que en parte llamó una tormenta de polvo providencialmente cronometrada, que provino desde las llanuras que rodean Washington mientras estaba testificando. El seguimiento de la tormenta fue informado por la prensa, por lo tanto no se conoce muy bien cuánto Bennet podría haber influenciado con el tiempo de su charla. Pero el evento hizo que el Congreso no dudara en actuar. Nunca se había visto una tormenta de polvo así antes en Washington.
Cuentan de que él no quería darse prisa alguna para su charla. Los comentarios de los periódicos e informes del tiempo indicaban que el remolino de polvo llegaría en cualquier momento. La charla comenzó y continuó. Uno de los senadores presentes remarcó: “ Se está poniendo oscuro. Quizás una tormenta esté cerca”. Y entonces la tormenta de polvo por la cual Hugh Bennet había estado esperando se depositó, espesa y oscura.
El Servicio de Conservación de Suelos- El 27 de abril de 1935, el Congreso de Estados Unidos aprobó sin un solo voto en contra, la Ley de Conservación de Suelos. Esta aprobación establecía al Servicio de Conservación de Suelos (actualmente el Servicio de Conservación de Recursos naturales) como un departamento del USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos). No es de extrañar que Hugh Hammond Bennett haya sido nombrado el primer director.
Bennett fue la fuerza conductora detrás de la ciencia de la conservación del suelo. Él fue responsable de un alto grado de implementación de las prácticas de conservación y la apertura y desarrollo de consejos locales de conservación de suelo y agua. Él también fue miembro fundador de la Sociedad de Conservación de Suelo y Agua.
Muchos grupos dieron paliativos al problema del Dust Bowl. El Servicio de Conservación de Suelos produjo mapas detallados, algunos utilizando fotos aéreas. El Servicio Forestal plantó árboles en tierras privadas para crear cortinas rompevientos. Se alentó a los propietarios de las granjas de zonas más secas de las planicies a volver a establecerse en otras tierras. Las zonas altamente erodibles fueron excluidas de la producción agrícola. Como un testimonio de la efectividad de estas medidas, durante el período de sequía que ocurrió en los 50’, existió nula, o poca erosión.
Si nuevos problemas arribaran al Medio Oeste, especialmente a las Grandes Planicies del Sur, donde se produce trigo de invierno, estamos en mucha mejor posición para lidiar con ellos ahora, que en los 30’. Los investigadores saben ahora y en el futuro que no tendrán que trabajar sin una base sólida; futuros progresos cabalgarán sobre las espaldas de grandes visionarios como Hugh Hammond Bennett.
fuente: Inta Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria

