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LLEGA LA PRIMAVERA Y NOS RECUERDA LOS CICLOS DE LA VIDA

Llega la primavera y con ella una explosión de color en flores o de nacimientos de todo tipo de animales, desde insectos a aves o mamíferos como las ovejas.

Por Fernando Villela y Alejandra Mella

La primavera es la única estación que todas las culturas han festejado a lo largo de la historia, en sus mitos o diversas manifestaciones la asocian con la alegría y el renacer. Los mayas construyeron Chichén Itzá de forma tal que en el equinoccio de primavera aparece la serpiente en la sombra de las escaleras. Los egipcios construyeron la Gran Esfinge mirando al sol naciente de este día. Los chinos, nórdicos, fenicios o los primeros cristianos tienen leyendas y mitos relacionado.

Esa sinfonía de vida se ajusta exactamente al momento en que esas flores no se helaran y sus frutos generaran las semillas viables que las reproducirán. Los animales encuentran sustento en las nuevas hojas que con la salida del invierno hierbas, arbustos y árboles de hoja caduca generan. Las ovejas paren y generan más leche para sus crías siguiendo el ciclo de crecimiento de los pastos. Se habían preñado 5 meses antes cunado los días se hacían más cortos y entraron en celo. En los animales el sistema que capta la duración del día y genera este ajuste hormonal está en los ojos.

¿Qué pasaría si esas flores se anticipan y se hielan, o se retrasan y no llegan a generar un fruto viable? O si ¿los corderos nacen en pleno invierno y mueren de frío o hambre, o muy avanzada la estación y entran al invierno siguiente muy pequeños? Germinar en el momento adecuado es otro proceso ajustado al lugar de origen. Para evitar esos desajustes la evolución ha generado mecanismos fisiológicos que controlan esos procesos en ciclos que pueden ser de diferente naturaleza. También pueden ser estar sometido a horas de frío por debajo de 7 grados, ser iluminados por luz de determinada composición, que se laven compuestos por una cantidad de lluvia determinada.

Tenemos ciclos que corresponden a un año de duración, donde con el aumento de la latitud, es decir yendo al sur en nuestro hemisferio o la inversa en el norte, aumenta significativamente la diferencia en la duración del día entre estaciones. Otro ciclo es el del día donde tenemos periodos de exposición a la luz solar y el resto a la noche. Estas duraciones en el ecuador son iguales, 12 horas y tal como se dijo a medida que aumenta la latitud los cambios son más grandes. En latitudes bajas los cambios pueden requerir ajustes a la estacionalidad de lluvias o a la altura sobre el nivel del mar a las amplitudes térmicas entre el día y la noche. Pero no solo la duración o intensidad son importantes, también los cambios en calidad de la luz que la mayoría de las veces pasan desapercibidos al ojo humano. Solo las vemos en el cielo rojizo del atardecer y el amanecer O las notamos permaneciendo a la sombra o al Sol directo, pero nuestros ojos en ambas condiciones ven luz blanca parece solo cambiar intensidad. La composición de la luz es distinta cuando atraviesa un canopeo de hojas y semillas u órganos debajo de ellas son capaces de detectarlo y activar procesos.

Para cada una de las variaciones hay ajustes fisiológicos, incluso los humanos están inmersos. En animales el hipotálamo es el principal responsable de la respuesta a las señales y modifica la secreción hormonal de varias glándulas relacionadas. Regulando los patrones de sueño y los ritmos circadianos a partir de la serotonina, su síntesis está relacionada con la cantidad de horas de luz que recibe el cuerpo incrementando la síntesis de más vitamina D que depende de la exposición al sol y sus rayos ultravioleta. La serotonina está implicada en la ansiedad y la depresión. Bajos niveles de serotonina están implicados en procesos de depresión, mientras que la sobre estimulación de los receptores asociados produce ansiedad y se relaciona con la agresividad. Esta es una de las bases de los estímulos provocados por la primavera.

Los vegetales tienen diversos mecanismos para pasar el invierno o estaciones adversas, algunos perennes pierden sus hojas, otros lo pasan como semillas o en altas latitudes tienen hojas perennes ya que la estación cálida es tan corta que no podrían reponer hojas. Las semillas tienen sustancias que inhiben la germinación y se van degradando con las bajas temperaturas y ajustan su germinación a un ambiente que permita que al germinar la plántula pueda sobrevivir, algunas tardan más de una estación de crecimiento, comportamiento típico de muchas malezas.

El mecanismo de largo de la noche en plantas esta mediado por los fitocromos y su capacidad de captar las relaciones entre el rojo y el rojo lejano, sin embargo, un grupo argentino liderado por Jorge Casal de la FAUBA descubrió que además “Este sensor informa a la planta sobre si hace frío o calor, durante el día y en las distintas estaciones. A partir de esta información, se desencadenan reacciones moleculares que inducen su desarrollo y crecimiento cuando las condiciones climáticas son favorables”. Entender estos mecanismos de adaptación al ambiente cambiante permite agregar conocimiento de última generación a los sistemas productivos, pura bioeconomía.

El arte en sus diversas vertientes celebra la primavera entre muchos genios desde Antonio Vivaldi a Botticelli o Homero, Gabriela Mistral, Antonio Machado, Gustavo Adolfo Bécquer, también nos cantaba desde el norte Juan Manuel Serrat en “Especialmente En Abril” que con el día más insospechado, de cualquier manera y en el lugar más imprevisto, se puede aparecer la primavera.

Fernando Vilella es Ingeniero Agrónomo, Profesor Titular Cátedra de Agronegocios y Director ​del Programa​ de Bioeconomía de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires 

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