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LOS CABALLOS: PERSONAJES CENTRALES EN NUESTRA HISTORIA AGROBIOINDUSTRIAL

El 20 de septiembre se celebra el Día Nacional del Caballo en la República Argentina.

Por Fernando Vilella

El 20 de septiembre se celebra el Día Nacional del Caballo.

El 20 de septiembre es el Día Nacional del Caballo en conmemoración de la fecha en que los caballos criollos Mancha y Gato conducidos por Aimé Félix Tschiffely, un profesor suizo de educación física del Colegio San Jorge de Quilmes, llegaron a Nueva York en 1928, fue 3 años y 149 días después de haber partido de Buenos. Allí fueron recibido con honores luego de recorrer la quinta avenida por el alcalde de esa ciudad, James Walker.

Salieron desde Buenos Aires el 24 de abril de 1925 y fue una de las travesías del siglo, recorrieron más de 21 mil km (de Buenos Aires hasta Nueva York) conquistando el récord mundial de distancia y también el de altura, al alcanzar 5 900 msnm en el paso El Cóndor, entre Potosí y Challapata (Bolivia). Lo hicieron a un promedio de 46,2 km por día en 504 etapas. Tschiffely solo llevaba mapas, una brújula, un barómetro, dinero, una manta, un Winchester, una carabina y un revólver y no pudo llevar una carpa debido al gran peso que en ese entonces tenían. Su gran apuesta era demostrar la fortaleza y resistencia de los caballos criollos y a pesar de todos los que dudaban de su proyecto, logró largamente su objetivo.

Los caballos autóctonos de las Américas se habían extinguido simultáneamente cuando los humanos las poblaban. Los españoles los traían en cada viaje, eran básicamente de estirpe andaluza, influenciada por los siglos de dominación árabe. En Argentina ingresan por el norte desde el Perú y por Pedro de Mendoza cuando funda Buenos Aires, al abandonarla deja libres sus caballos. En la llanura pampeana encuentran abundante alimento y se reproducen muy rápidamente. Los pueblos llamados pampas (ranqueles, querandíes, tehuelches) primero los usan como alimento y luego los doman y pasan a formar parte de su identidad. Siempre tenemos la imagen montados de un siux estadounidense, un ranquel argentino o un mapuche chileno, pero eso al igual que la cocina italiana con tomate, papa o maíz son imágenes construidas post llegada de Colón, imposible antes.

Con esos caballos más burros en el territorio argentino fue centro de crianza masiva de mulas para el transporte de minerales preciosos desde las montañosas regiones andinas como Potosí. Los caballos criollos fueron centrales en la guerra de la independencia, en las guerras civiles, el manejo ganadero o el granero del mundo. Hasta 1960 no irrumpe el tractor, la mayoría de las tareas de labranza y acondicionamiento del suelo u otras labores eran a tracción a sangre, también un par de décadas más atrás los carros llevaban los granos a las estaciones de tren en carruajes y buena parte del transporte de personas y mercaderías en las ciudades eran carruajes.

A fines del siglo XIX había 3 caballos per cápita en Argentina. En 1960 en Argentina había más de 4 millones de caballos, cuarto país más poblado luego de la URSS, China y Brasil hoy con 2,5 millones es el 6to rodeo mundial. Las actividades ligadas a los caballos siguen siendo muy importantes en sus diversas variantes.

Argentina sigue siendo el país que mayor exportador de carne equina en un mercado mundial de unas 131 mil toneladas anuales y un valor FOB de USD 494 millones. Argentina es el segundo en valor, después de Bélgica. Representan unas 100.000 cabezas y unas 20/25 mil toneladas al año por unos 60/70 millones de dólares.

En Sangre Pura de carrera en Argentina es el 4to. Productor mundial en cantidad de nacimientos con unos 8.000 anuales. Y es el primero en Sudamérica, con el 9% de la producción mundial.

Pero la marca superior es en los caballos de polo, donde Argentina es La Meca global. Los petisos usados son una cruza de los criollos con ingleses. Aquí nacen los mejores jugadores, los caballos ideales para la práctica de este deporte y una legión de trabajadores que cumplen las distintas funciones que hacen a una actividad que cuenta con más de 30.000 empleados directos y 100.000 indirectos. Los artesanos que hacen botas, cascos, tacos de polo las hacen para todo el mundo, así como la talabartería, los herreros, los veterinarios o muy importante la ciencia y tecnología que clonan los principales caballos. Todos los 10 de hándicap a escala mundial son argentinos. Argentina es el exportador absoluto de caballos de polo y recursos humanos, gente super especializada como son los petiseros, los veterinarios, los cuidadores y los patrones.

Es interesante cómo nace esa genética tan singular combina diversos elementos mixturando biología, historia, búsqueda de identidad y proyectos creativos. Volviendo a Mancha (pelaje overo rosado manchado) y Gato (pelaje gateado) tenían 15 y 16 años respectivamente cuando el Dr. Emilio Solanet se los regaló a Tschiffely; Solanet era veterinario y uno de los fundadores de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos de Argentina que se propuso rescatar la olvidada raza y logra generar un estándar reconocido por la Sociedad Rural Argentina en 1922. Para lograrlo buscó animales que no habían sido cruzados con las otras razas que a fines del siglo XIX habían ingresado con múltiples propósitos. Encuentra a la tribu tehuelche del cacique Juan Schackmatr y su hermano Liempichun del río Senguer en Chubut, y compra 84 yeguas y algunos padrillos, entre ellos Gato y Mancha. Es decir que estos descendientes de aquellos que trajo Mendoza y que sobrevivieron al clima y los pumas a lo largo de cuatro siglos fueron los elegidos para la hazaña.

En la historia los caballos siempre fueron importantes y eso se refleja en todas las manifestaciones populares, ya sea en cuadreras o el pato, en los monumentos de los patriotas, todos a caballo, en la pintura o en la literatura, los almanaques de Molina Campos, también en poemas, canciones populares o folclóricas

Porque…

¡Caballito criollo del galope corto, del aliento largo y el instinto fiel! ¡Caballito criollo que fue como un asta para la bandera que anduvo sobre él!

¡Caballito criollo que de puro heroico se alejó una tarde de bajo su ombú, y en alas de extraños afanes de gloriase trepó a los Andes y se fue al Perú!

¡Se alzará algún día, caballito criollo, sobre una eminencia un overo en pie; y estará tallada su figura en bronce, caballito criollo que pasó y se fue!

Fernando Vilella es Ingeniero Agrónomo, Profesor Titular Cátedra de Agronegocios y Director ​del Programa​ de Bioeconomía de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires 

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