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MONTAÑAS DE TELAS EN EL DESIERTO DE ATACAMA

Por Malena Alvarez Cortez

La moda rápida o Fast Fashion es una de las mayores problemáticas para el bienestar del medioambiente. En el mundo hay basurales de textiles nuevos y usados que son incinerados para disminuir su cantidad, un claro ejemplo es el de Chile. El periodista Jason Mayne compartió a través de sus redes sociales datos e imágenes que demuestran las consecuencias de la industria de la moda.

Montañas de prendas nuevas y usadas invaden el desierto de Atacama en Chile. 

A lo largo de los años múltiples organizaciones han informado sobre el impacto negativo que la fast fashion o moda rápida estaba ejerciendo sobre el medioambiente y sobre la sociedad. Esta clase de producción que está ligada al aumento del consumismo, contribuye directamente a la explotación laboral y a la cultura del descarte. En el 2020 Earth Org publicaba en su web que la producción de moda comprende el 10% de las emisiones globales totales de carbono, tanto como la Unión Europea. Seca las fuentes de agua y contamina ríos y arroyos, mientras que el 85% de todos los textiles van a los basureros cada año. Incluso lavar la ropa libera 500 000 toneladas de microfibras en el océano cada año, el equivalente a 50 000 millones de botellas de plástico.

La industria de la moda se encuentra segunda en el ranking de los sectores más contaminantes del mundo. Según Mayne, la producción de textiles causa el 20% de la contaminación de agua potable en todo el mundo. La ONU en el año 2019 advertía que “Confeccionar unos jeans requiere unos 7500 litros de agua, el equivalente a la cantidad de ese líquido vital que bebe una persona promedio en siete años.”

Más de 62 toneladas de ropa son fabricadas por año, de las cuales el 25% acaba por incinerarse contaminando las aguas en océanos y ríos. Se prevé que las emisiones de la fabricación textil se disparen en un 60 % para 2030, según la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Jason Mayne en su nota para TN relata cómo fue llegar al basural de la moda en Chile. 

“Hicimos algunos kilómetros desierto adentro hasta que de repente llegamos a una tranquera abierta. Avanzamos y nos encontramos con una primera gran montaña de ropa, zapatillas y todo tipo de accesorios.

Son las 12 del mediodía y el sol pega fuerte, hay que entrecerrar los ojos para no encandilarse pero así y todo es imposible no divisar las montañas y montañas de ropa. Lo primero que surge es caminar, ver, observar lo que hay. Hay de todo. Todas las marcas internacionales. Jeans sin un solo agujero, zapatillas sin estrenar y hasta encontré ropa con el precio puesto, jamás estrenada, ahí, al viento seco del desierto.

De repente se hicieron las 17:00, el sol comenzó a bajar y cuatro personas aparecieron en el predio. Dicen ser venezolanos que llegaron caminando durante un mes. Son dos parejas. Uno tiene a sus hijos en Colombia, esperando reencontrarse y otro cuenta que tiene 19 años, que llegó sin nada. Buscan abrigo, medias y calzado. Se hacen chistes con un sorprendente buen humor. Se prueban camperas, se preguntan cómo le queda. “Mirá, con esta soy Daddy Yankee”, bromea mientras sigue buscando entre la montaña de ropa.”

“Ojalá sirva para re pensar el impacto que tiene lo que consumimos/compramos, lo importante que es la innovación en las formas de producción y las regulaciones estatales para que esto no pase más” escribió Jason Mayne en su cuenta de Twitter. 

Chile no es el único país que posee un basural de la moda. Hasta quince millones de prendas usadas son desechadas en Ghana cada semana, informa BBC. Los textiles que llegan a estos lugares, si están en condiciones óptimas, son comercializados, sino terminan en vertederos gigantes contribuyendo a la contaminación del mundo.

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