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EXPO DESARROLLO SUSTENTABLE: energía atómica

«La energía nuclear y la radioactividad aún no están comprendidas», sostuvo Fernando Montserrat, ingeniero de Nucleoeléctrica Argentina. En la Expo Desarrollo Sustentable 2023 afirmó que su desarrollo es necesario para alcanzar un mundo sustentable, dado a su escasa generación de residuos y a su almacenamiento.

Por Florencia Padrón

La energía atómica es producida por Nucleoeléctrica Argentina. La empresa se encuentra a cargo de las 3 centrales nucleares del país, Atucha I, Atucha II y Embalse, y de la posterior comercialización su producción en el Mercado Eléctrico Mayorista. 

Las centrales atómicas utilizan reactores con combustible nuclear (generalmente uranio) para producir energía. El ingeniero de la empresa argentina, Fernando Montserrat sostuvo que la energía nuclear no está comprendida por la población y que la desconfianza hacia su actividad se debe a que utiliza una tecnología muy nueva.

Centrales Atucha I y Atucha II Zarate, Buenos Aires. «Una tercera central sería construida en el predio de al lado si el Estado lo decide«, anticipó el ingeniero Fernando Montserrat

A su entender, hay un problema entre la percepción y el riesgo real similar al que ocurre con los aviones, «La gente a veces tiene miedo de viajar en avión, esa es la percepción del riesgo, pero no tiene miedo de viajar en auto que es el verdadero riesgo porque la probabilidad de que cada uno de nosotros nos matemos es altísima en un auto y no tanto en avión», argumentó.

Fernando Montserrat definió la radiación como un fenómeno «natural» que no es «ni grave, ni no grave», sino que depende de la cantidad. Continuó por explicar que la banana tiene potasio 40 que es radiactivo (y se come todos los días), al igual que el carbono 14 de nuestro cuerpo. Además remarcó que en otras situaciones, como al caminar por la calle o al hacerse una radiografía, uno se expone a la radiación y «tampoco pasa nada».

Central Embalse, Córdoba

Asimismo, advirtió que la idea no es llenarse de radiación porque de hacerlo se saturaría «nuestro umbral de exposición natural» (pasaría el límite de radiación que resiste el cuerpo naturalmente). Por este motivo, sostuvo que la actividad nuclear se trabaja dentro de condiciones normales.

Respecto al peligro que puede generar su utilización bélica aclaró que toda tecnología en Argentina su desarrollo no estaría permitido por su adhesión a Tratados Internacionales. Aunque, no sería la excepción dado que toda tecnología se ha usado para «el bien» y para «el mal».

El primer ataque nuclear de la historia ocurrió en Hiroshima y Nagasaki (Japón, 1945), y marcó el final de la Segunda Guerra Munidial

La energía nuclear es sustentable

El ingeniero Montserrat afirmó que la energía nuclear debería ser parte del desarrollo sustentable dado que emite poco dióxido de carbono (CO2) y los residuos tóxicos que genera se almacenan. «El residuo lo guardamos, no lo tiramos a la atmósfera y que la generación que viene se arregle como pueda con el cambio climático y si le derretimos La Antártida no importa», defendió su actividad.

Enfatizó que, a diferencia de lo que se cree, todas las tecnologías producen un cambio en el medio, incluso las energías renovables generan una huella de carbono (producen CO2). «Pero, no disparatadamente como el petróleo», aclaró. Según el estudio que compartió de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE), la energía nuclear es la fuente que menos emite CO2.

«Necesitamos un volumen excesivamente reducido para producir una energía excesivamente alta», aseveró. Uno de sus argumentos fue que el combustible nuclear se lleva desde Ezeiza (BS.AS.) a la central Embalse (Córdoba) en 10 camiones por año (aunque si van llenos podrían ser 3). Mientras que al equivalente de energía en fuel oil serían 50.000 camiones.

Silos de hormigon de la central Embalse 

La actividad genera 100.000 toneladas al igual que una actividad industrial común, según Montserrat. El 80% son no peligrosos (se los trata en contenedores), y el otro 20% son residuos peligrosos, estos los entregan a reprocesadores de residuos donde los transforman en cenizas, realizan su inertización o los estabilizan.

Por otro lado, las 3 centrales nucleares generan por año 150 metros cúbicos de residuos radiactivos. Los de bajo nivel, en poco tiempo disminuye su radiación, pero los de radiactividad más alta «se guardan por mucho tiempo».  Primero, el combustible gastado se deposita en piletas. «3 metros de agua hace que la radiactividad no pase y que la temperatura caiga», detalló. Luego que baje su temperatura se los puede almacenar en seco en silos. 

En Atucha I los residuos se guardan en dos piletas de agua como las de la imagen

Por último, expusó que la cantidad de residuos podría ser menor si los reprocesaría (además, se obtendría más energía). Pero, en Argentina no está permitido porque está adherida al Tratado de No Proliferación el cual asegura que ese combustible gastado (que también contiene plutonio) permanece guardado. «Si yo manipulo el combustible, lo separo y lo junto podría usarlo militarmente», concluyó.

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