Cascos fríos que ayudan a evitar la pérdida de cabello durante la quimioterapia
La Fundación Casco Rosa se dedica a acompañar a pacientes con cáncer, y realiza, en forma casera, cascos con gel para que no sufran la caída de pelo. “Esto repercute directamente en su estado anímico”, asegura su presidenta

Por Florencia Padrón Sanchez
A+S dialoga con Gabriela Tosi, presidenta y fundadora de la Fundación del Casco Rosa en la cuarta edición de Tucumán Impacta, un evento organizado por la productora Cinco Razones que reúne a diversas organizaciones que realizan un impacto económico, social y ambiental.
“Los cascos ayudan muchísimo a no perder el cabello y esto repercute directamente en el estado anímico, que es muy importante en un tratamiento oncológico”, afirma Tosi, la fundadora de la ONG. Su organización acompaña a las mujeres con cáncer y, actualmente, busca donaciones para tener una sede propia, donde puedan hacer sus talleres y brindarles un espacio de descanso a las mujeres que viajan a hacer su tratamiento desde el interior de Tucumán u otras provincias.

–¿Para qué sirven sus cascos?
-Uno de nuestros principales objetivos es la difusión del uso de los cascos fríos para no perder el cabello durante la quimioterapia. Estos existen ya hace muchos años en Estados Unidos y en Europa, también en algunas clínicas privadas de Argentina, pero son muy costosos
Entonces, nosotros los hacemos de forma casera con los geles que se usan para los golpes, los pegamos con cinta de embalar y le damos forma de casco. Se ponen a congelar y el día de la quimioterapia, la paciente lo utiliza y evita que se caiga el cabello.

-¿Cómo funcionan?
-Los geles son los que se compran en las ortopedias, que funcionan para frío y calor. Entonces, el día de la quimioterapia, como el casco está congelado, cuando la paciente se lo coloca por acción del frío los vasos capilares se contraen y se cierran. Entonces, cuando están pasando la medicación, no llega al bulbo y eso evita que el cabello se caiga.
-¿Sirven para cualquier cáncer?
-Sirven para cualquier tipo de tumor, pero depende mucho del tipo de tratamiento que le van a realizar. Siempre tienen que hablar con el oncólogo, si es que les recomienda usar los cascos. Generalmente, los tratamientos en el que la paciente se interna y le pasan la medicación varios días, no es posible, pero en casos de tumores sólidos está 100% recomendado.

-¿Cuándo los reparten?
-Trabajamos todo el año, por lo menos, acá en Tucumán ya estamos muy firmes, casi todos los oncólogos conocen el método. Son los mismos profesionales quienes se los recomiendan. Entonces, la paciente se comunica con nosotras, les prestamos los cascos fríos para que lo usen durante su quimioterapia y, una vez termina, lo devuelve.

Como los casos son muy pesados y hay muchos problemas de logística con las pacientes que viven en el interior, desde el año pasado hacemos campaña para que todos los lugares públicos donde se hace quimioterapia haya un freezer con los cascos disponibles. Gracias a donaciones privadas, ya nos quedan solamente dos hospitales que dentro de poco ya lo vamos a cumplir.

La Fundación Casco Rosa recibe donaciones durante todo el año, se puede donar por única vez o con una suscripción de un monto fijo mensual. Además, venden unos pines de lazos rosa, que los hace una diseñadora por el cáncer de su mamá. “Al ser tan lindo, cumple un poco la función que nosotros queremos transmitir, que hay que cuidarse todo el año y no esperar a octubre para hacerse los tratamientos”, concluye.

