Esculturas a gran escala con materiales naturales
El artista sustentable Alejandro Zalazar realiza esculturas inspiradas en la naturaleza de hasta 4 metros de altura. Utiliza materiales reciclados, como troncos, ramas y metales. «Con el arte se puede concientizar sobre el cuidado del medio ambiente», asegura

Imagen – Instagram: @ale.zalazarcorrea
Por Florencia Padrón
A+S dialoga con Alejandro Zalazar Correa, artista sustentable mendocino, sobre sus esculturas con materiales naturales y reciclados.
“A través del arte se puede sensibilizar a las personas sobre el cuidado del ambiente, Por eso, no sólo hago animales o figuras vinculadas a la naturaleza, sino que ocupó material reciclado, basura que por lo general nadie le daría una segunda vida”, explica el artista mendocino Alejandro Zalazar sobre el mensaje que busca transmitir con sus obras.
Mientras trabajaba como guardaparques comenzó a hacer cárteles para los visitantes con un dibujo o con la historia de animales. Luego los complejizó, les fue agregando un bajorrelieve hasta que pasó a hacer esculturas con volumen, “lo más realistas posible”. Afirma: “-Como escultor- en lo que son las áreas protegidas de Mendoza trabajé en todas”.

Imagen: Puma en reserva biosfera Ñacuñán
En la reserva Ñacuñán realizó su primera escultura realista, en 2015, con troncos cortados en un mantenimiento de ruta hecho por la municipalidad. Comenta: “Querían hacer un sendero con cartelitos y les contesto: ´Si tenemos troncos y una motosierra, hagamos animales lo más parecidos posible´. Así surgió un puma sentado, seguí con un águila coronada y otros animales emblemáticos del lugar”.
Después, comenzó a trabajar en grandes escalas con diferentes materiales como troncos, metales y en su última etapa, ramas. En un bosque de pinos de la reserva Divisadero Largo realizó una escultura de un puma de 12 x 2,8 x 2,5 metros bajo la corriente “Art Land”. “Es una corriente de los años 60, bastante vieja, pero muy interesante. La idea es trabajar con los materiales naturales disponibles del lugar y no fabricarlos o traerlos de otro lado”, explica.
El artista mendocino para hacer el puma usó las ramas secas que encontró en el bosque y troncos: “Buscaba transmitir el mensaje que la misma naturaleza se sigue replicando. Esto es muy puro y no necesito soldar metales”. Explica que consigue la fortaleza de la escultura al calzar las ramas y unirlas con alambre.
Sus esculturas les dan un “valor agregado» a las reservas, por ejemplo, cuenta Santiago que el puma lo usan para promocionar una carrera del lugar. Además, comenta que suelen colocarlas en las partes más monótonas de las áreas protegidas para que llamen la atención, como en Ñacuñán donde hizo una araña gigante de unos 6 metros de largo.

Uno de sus trabajos más representativos es un zorro de 6 x 1,7 x 1,2 metros, hecho con trampas de zorro y de puma incautadas a cazadores. Comenta: “Es muy fuerte para mí esa obra. Las trampas se estaban oxidando en un depósito y surgió la posibilidad de darles otro uso. Era como jugar con el fin que tienen, hacerle una vuelta de rosca a algo tan dañino, y realizamos un zorro gigante conformado por esas mismas trampas”
Además, realizó otras obras con metales que recicla o que consigue en chacaritas, como un ñandú, un astronauta y un caballo. Su próximo proyecto es una serpiente enrollada. “Va a ser gigante, de 25 metros. La idea es que la cabeza esté a 3 metros en un lugar donde la gente se pueda sacar fotos con un paisaje lindo de fondo”, indica.

“La mayoría de los mendocinos no sabe que acá tuvimos una megafauna como la de la película La era de hielo. Como van -a la reserva Divisadero Largo– muchas escuelas, pensamos en hacer algo que les llame la atención y funcione como un disparador”, explica sobre cómo creó su obra “Megaterio”, un perezoso de 2 metros de altura.
Utilizó troncos de algarrobo incautados y material de una obra de una ruta en donde “hubo mucho desmonte”. Aprovechó los troncos de algarrobo que tienen “ramas largas y fuertes ” para hacer el esqueleto, y luego lo relleno con ramas. Agrega: “Es una estructura muy grande, adentro van muchos animales y las aves hacen sus nidos”.

Imagen – Instagram: @ale.zalazarcorrea
Una de sus esculturas más difíciles por su cantidad de detalles fue la mujer «Venus del vino» que talló en un árbol nogal seco. “Fue para una bodega y buscamos que la mujer sea como una especie de Pachamama que le da vida a la vid, producto de la industria base de Mendoza que le da trabajo a un montón de gente. También siempre está asociada con la idea de la mujer dadora de vida, de la naturaleza”.
Junto al puma y el zorro es una de sus obras favoritas por su significado y su resultado final. “Siempre me gusta trabajar con las personas de forma bien realista, tiene que tener todos los detalles y ser tal cual. Me costó bastante”, expresa.
También expuso en el Museo de la Discapacidad María Kodama su primera escultura en Buenos Aires: “Nika Pedro -creador del museo- comenzó a convocar artistas de todo el país. Me preguntó si tenía alguna obra alusiva a la discapacidad, le dije que tenía sólo un corazón de madera y me pidió que lo lleve”.
“Fue una nueva etapa para mi. Ahora quiero romper con el molde de las reservas. Me gustaría diversificar un poco, pero siempre va a estar asociado a la naturaleza”, concluye Alejandro.

