Día Nacional del Árbol: qué diferencia a un bosque plantado de uno nativo, y por qué esa diferencia importa
En el marco del Día Nacional del Árbol, especialistas del sector forestal explican por qué un bosque plantado y uno nativo no cumplen la misma función, y cómo una gestión forestal responsable puede convertirse en un aporte concreto a la transición energética y ambiental del país

Cada 29 de agosto, Argentina celebra el Día Nacional del Árbol, una fecha establecida en 1900 por el Consejo Nacional de Educación a pedido del doctor Estanislao Zeballos, con el objetivo de recordar la importancia de cuidar y plantar árboles. Los árboles producen el oxígeno que respiramos, protegen el suelo de la erosión y contribuyen a frenar el avance del cambio climático — funciones que hoy vuelven a estar en el centro de la conversación global sobre sustentabilidad.
Los bosques plantados cumplen un rol que va mucho más allá de proveer madera: producen materia prima renovable, protegen cuencas hidrográficas, generan empleo rural y capturan carbono. Según la Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT), se prevé que los bosques plantados serán cada vez más importantes para cubrir el déficit del suministro de madera a medida que crece la población mundial y la demanda de productos madereros, ayudando además a reducir la presión sobre los bosques nativos — aunque, remarcan los especialistas, no constituyen un sustituto de ellos, sino un complemento indispensable. En ese sentido, un estudio de la Universidad de Wisconsin estima que los productos de madera podrían capturar alrededor de 440 millones de toneladas de CO2 al año a escala global, una cifra equivalente a las emisiones anuales de un país como Brasil.
Suzano, la mayor productora de celulosa y una de las principales fabricantes de papel del mundo, con operación local en Argentina, explica cómo gestiona sus plantaciones de eucalipto y qué hay detrás de la materia prima que utiliza:
- • La lógica productiva es la de cualquier cultivo agrícola: se siembra, se espera a que el árbol complete su ciclo de crecimiento —en el caso del eucalipto, aproximadamente siete años— y luego se cosecha y se vuelve a plantar.
- • Escala global de la operación forestal: la compañía administra alrededor de 1,6 millones de hectáreas de eucalipto destinadas a la producción de celulosa y papel, y mantiene en paralelo cerca de 1 millón de hectáreas de vegetación nativa preservada, exclusivamente destinadas a la conservación de la biodiversidad.
- • El modelo de «paisaje en mosaico»: intercala áreas productivas con bosques nativos, corredores biológicos y cursos de agua protegidos.
- • Innovación aplicada a la gestión forestal: monitoreo satelital, control biológico de plagas y mejoramiento genético permiten producir más madera en la misma superficie, sin necesidad de ampliar la frontera productiva.
- • Certificaciones internacionales: todas las operaciones forestales cuentan con certificaciones como FSC® y PEFC/Cerflor, que verifican estándares ambientales, sociales y económicos.
- • Origen de la materia prima: el eucalipto que utiliza Suzano no proviene de la tala de bosques nativos. La política de la compañía es no convertir ecosistemas naturales para expandir sus plantaciones, priorizando el desarrollo sobre áreas previamente destinadas a otros usos productivos, como antiguas pasturas.
- • Más que papel: esta materia prima renovable no solo abastece a la industria papelera, sino que también es la base de biomateriales y soluciones vinculadas a la bioeconomía, un aporte concreto a la transición hacia modelos productivos menos dependientes de recursos no renovables

«El sector forestal argentino tiene un potencial enorme, pero necesita previsibilidad. Estamos hablando de una industria que no se piensa en balances trimestrales, sino en ciclos de siete, ocho, diez años. Cuando ese horizonte de largo plazo se sostiene con reglas claras, la forestación se convierte en uno de los negocios más genuinamente sustentables que existen», señala Iván Espósito, CEO de Suzano Argentina.
«La industria del papel tiene futuro. Lo que cambia son los usos, y la sustentabilidad ya no es una variable accesoria: es el eje sobre el que se construye todo el negocio hacia adelante», agrega Espósito.

