LA EXTRACCIÓN Y EL FUTURO DEL LITIO
El litio deriva de la palabra griega «LITHOS», que significa piedra. Fue descubierto por Johan Arfvedson. Las reservas que existen son de millones de toneladas.
Por Exequiel Leal
En la naturaleza, éste elemento no se produce libremente
En Argentina existen unos cincuenta proyectos de extracción de litio, pero solo hay dos empresas que extraen alrededor de 40 mil toneladas por año.
Las compañías son Livent, que antes se llamaba FMC, en Catamarca, que también tiene operaciones en Salta, de procesamiento de cloruro de litio; y la empresa Sales de Jujuy, conformada por Orocobre, que es una empresa australiana, con 25 % de acciones de Toyota y el Gobierno de la Provincia de Jujuy.
Extracción de litio, en Argentina, llevada a cabo por Orocobre
Estas son las dos únicas industrias que están exportando en cantidad litio, la cual no es tan grande.
Actualmente, Argentina es el tercer productor de litio. El primero es Australia, luego está Chile.
En Australia el litio se obtiene a partir de roca. En Chile, Argentina y China, a partir de salares de altura.
También, está la explotación de litio en Bolivia, que ha desarrollado su propio proceso, porque la extracción de litio de salares es muy dependiente de la química de cada salar que es diferente.
En China y Bolivia la salmuera contiene una alta proporción de magnesio, y eso hace que, el proceso que se utiliza en Argentina o Chile, no sea útil en China o Bolivia, entonces utilizan un proceso, con una química diferente, basado en sulfatos.
Desarrollar un salar lleva alrededor de unos siete años, esto debido a que “La hidrogeología es fundamental, el salar es un recurso líquido, es como el petróleo, yo pincho y con una bomba saco un líquido, pero tengo distintas concentraciones de litio en distintos lugares del salar, por tanto los hidrogeólogos necesitan hacer un modelo de la cuenca y saber cómo extraer litio”, tal como lo afirma el Dr. Ernesto Julio Calvo, investigador superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
“Si hay dos empresas, por ejemplo, en Chile, SQM y Albermarle, son las que extraen litio del mismo salar y, por lo tanto, si pinchan en un punto y sacan salmuera, están afectando lo que ocurre en otro punto, de la misma manera que, si yo retorno al salar la salmuera con menor contenido de litio que ya procesé, estoy diluyendo el salar y puedo estar afectando a la otra empresa”.
Sin embargo, en Chile, hay una corporación que se llama CORFO (Corporación del Fomento de la Producción), que regula las cuotas de litio que se pueden sacar y controla la capa freática, para saber en cada momento cuánto está sacando cada empresa y si están cumpliendo con las cuotas otorgadas.
Salares de litio en Chile
“En Argentina esto no ocurre, desde la Constitución de 1994, los recursos mineros son de las provincias y, por lo tanto, los esfuerzos son distintos en cada una de ellas”, afirma el investigador. “En nuestro país, se paga una regalía del 3 % sobre el valor a boca de mina, esto es lo que dice el Código Minero, el valor a boca de mina es el valor de la salmuera que prácticamente es 0, por lo tanto, las regalías no aportan mucho”.
El Dr. Ernesto Julio Calvo se explaya respecto a la situación actual del litio: “En el año 2017 que, según el INDEC, es el año de mayor exportación de carbonato y cloruro de litio en Argentina, se exportó con un valor de unos 370 millones de dólares. Si lo comparamos con la soja, no es un recurso tan importante. Pero sí lo es con respecto al aumento que va a haber con el auto eléctrico, que tiene una batería que equivale a unos diecisiete mil celulares en la masa de litio que contiene. Si me fijo cuántos gramos de litio tengo en una batería de celular, que es, más o menos, medio gramo, y me fijo en un Tesla, que tiene unos seis kilos de litio, puedo ver la magnitud de efecto que va a ocurrir a largo plazo”.
“Pero la exportación de litio no representa un monto significativo y, por otro lado, el desarrollo es muy lento”, sostiene Calvo.
Exportación de litio en Argentina
Según el Dr. Ernesto Julio Calvo «El problema de que haya cincuenta proyectos en este momento, y solo dos produciendo, tiene que ver con la química. Son las leyes de la química, no las del mercado las que rigen esto. Porque la solubilidad del carbonato de litio es muy alta, es muy soluble, aún en caliente quedan 9 o 10 gramos por litro (g/l) de litio que no se recupera y eso hace que el proceso actual tenga una eficiencia que no supera quizás el 40 %. Por lo tanto, todo el mundo, y nosotros mismos, estamos buscando procesos de extracción directa que sean benignos con el medio ambiente, que no pierdan agua. Si usted piensa que hay un 1 g/l de litio en la salmuera, cada tonelada del carbonato de litio que saca, son millones de litros de agua que se pierden en una zona desértica, como es la de estos salares. Lo que es fundamental es el desarrollo de nuevos procesos, todavía no se ha superado la tecnología actual que, como digo, es de baja eficiencia”.
Por otra parte, el investigador afirma: “Los mineros distinguen entre recursos y reservas en la medida de que esté probado que se pueden extraer a un precio competitivo, lo cual es un problema de mercado, ya no es un problema científico. Porque muchas veces las empresas extraen o no, dependiendo de cuál es la fluctuación del precio en el mercado”.
“Cuando uno mira este problema no son datos científicos, ya que el precio del litio, la cantidad, las reservas que existen y demás, son datos del mercado y, por lo tanto, no necesariamente son ciertos. Hay mucho humo en todo esto, porque, obviamente, si quieren que suban las acciones de una empresa en la bolsa de New York, van a decir que hay muchísimo litio o van a decir que en realidad hay muy poco litio”, manifiesta Calvo.
Las reservas que existen del mineral son de millones de toneladas
“De hecho, hay millones de toneladas de litio en existencia y son miles las que se extraen anualmente, que van a aumentar, lentamente, en la medida en que se desarrollen nuevos métodos de extracción, que sean más directos, más rápidos y, a la vez, más sustentables. Si el litio permite o habilita las energías renovables, sustentables, su extracción también tiene que ser sustentable y no contaminar. Y en este momento tenemos dos peligros, que se pierde mucha agua, que compite con el agua que necesitan las comunidades, aquellas que hacen miles de años que viven en las zonas de extracción”.
“Los proyectos de desarrollo, por ejemplo, en Chile, no han llevado gran felicidad a las comunidades, se llevan el litio y no les queda nada, esto hay que tener en cuenta”, sostiene el científico.
Según Calvo, en las próximas décadas no va a ser un problema la cantidad de litio, pues, “Existen suficientes reservas. Con el petróleo pasa lo mismo, hay menos, pero es más caro, lo mismo con el litio. Sin embargo, creo que, por un horizonte de unos 50 años, no va a haber problema en el abastecimiento de litio”.
“Por otro lado, si todos los autos o la mayor parte de los autos del mundo pasan a ser eléctricos en los próximos 100 años, obviamente el litio se va a reciclar y ya hay esfuerzos para hacerlo”, asegura el investigador.
Un auto eléctrico tiene una batería que equivale a unos diecisiete mil celulares en la masa de litio que contiene
“Si usted tiene 5 o 6 kilos de litio en una batería, no lo va a tirar al río, porque además sería explosivo y demás, sino que va haber toda una industria donde usted compra un auto pero no es dueño de la batería, porque la tiene que reciclar y entregar, y con ese litio se hace otra batería. Con lo cual, después de un período, va a haber una demanda del litio que va a ser mucho menor para reponer pérdidas, pero no masivamente para todos los autos, o sea, es como ponerle nafta al auto y esa nafta la puedo reciclar, que no es cierto, pero con el litio si lo puedo hacer”, concluye el Dr. Ernesto Julio Calvo.

