Crean películas biodegradables de almidón para proteger suelos cultivados
Investigadores del CONICET y de la UNCUYO trabajan en el desarrollo de películas flexibles de almidones nativos de maíz y mandioca como insumo agropecuario para la producción hortícola. Funcionan como mantos protectores que ayudan a controlar malezas e insectos, reducir la evaporación del agua de riego y evitar el contacto directo de frutas o verduras con el suelo cultivado.

Mendoza ocupa el segundo lugar del país como productora de hortalizas, con un calendario de siembra que abarca todos los meses del año. Para sostener esa capacidad de producción, es necesario abocarse a la protección de los suelos cultivados. De este tema se ocupan investigadores del CONICET y de la UNCUYO que estudian la factibilidad de emplear macromoléculas biodegradables de almidón para obtener insumos de uso agropecuario.
“Particularmente nos propusimos desarrollar películas flexibles de almidones nativos de maíz y mandioca, producidos comercialmente en Argentina, que puedan ser aplicadas como mantos protectores de suelos durante el cultivo de productos hortícolas. Para ello, es necesario incorporar a esas películas diferentes agentes que aporten funcionalidades específicas, como propiedades radiométricas y mecánicas mejoradas, sin alterar el carácter biodegradable de estos biopolímeros”, explicó el ingeniero químico de la UNCUYO, Mario Ninago, director del proyecto, quien indaga en el tema de síntesis y procesamiento de materiales biodegradables de origen sintético y natural junto a la investigadora y docente Olivia López (PLAPIQUI-UNS-CONICET).

El docente investigador comenzó señalando que un sistema de producción hortícola es sustentable en el tiempo, siempre que se realice un manejo racional de los recursos naturales, se contemple la diversidad biológica, se produzcan alimentos sanos y abundantes y se mantenga o incremente la fertilidad del suelo. Ahora bien, en la protección de suelos comúnmente se emplea polietileno (PE), siendo que este polímero presenta desafíos económicos y ambientales, ya que debe retirarse y desecharse adecuadamente.
“Una alternativa para superar este problema ambiental consiste en emplear mantos agrícolas biodegradables que tengan un comportamiento similar a las películas de PE durante el cultivo y que, luego de su vida útil, puedan biodegradarse por acción de los microorganismos presentes en el suelo”, apuntó Ninago, quien está al frente del Laboratorio de Polímeros y Compuestos Nanoestructurados de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria (FCAI-UNCUYO).
En este sentido, añadió que la utilización de estas películas flexibles es una práctica que trae numerosos beneficios para el crecimiento y productividad de los cultivos, ayudando a controlar malezas e insectos, reduciendo la evaporación del agua de riego y evitando el contacto directo de frutas o verduras con el suelo cultivado.


