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Packaging con hongos y restos de poda

El proyecto mendocino busca crear una alternativa sustentable a las cajas de vino. La iniciativa fue ganadora del concurso «Vino la idea» y ahora busca financiamiento para continuar con su producción

Entrevista Judith Scheyer

Edición Florencia Padrón

A+S dialoga con el equipo 4M.3Bio – cuatro metros cúbicos de Bio-. Maria José Laciar, abogada egresada de UNCuyo; Desirée Leopri, abogada y emprendedora; y Kevin Alcalde, emprendedor.

Las biocajas están hechas con materiales naturales que generalmente se desechan sin incorporarse en el circuito de la producción, 4M.3bio combina restos de poda y hongos.

El concurso “Vino la idea”  invitaba a desarrollar soluciones innovadoras para las problemáticas de la industria vitivinícola, lo organizó WofA -Wines of Argentina, Vinos de Argentina-, Lodo -espacio de innovación agrícola- y la UnCuyo. El programa fue posibilitado por la iniciativa para América Latina de la Unión Europea, AL-Invest Verde. 

¿Cómo armaron el equipo? ¿De dónde se conocen?

Desirée Leopri. Todo empezó cuando los 3 nos inscribimos en el concurso. Nos conocimos ahí. Había muchos desafíos, nosotros elegimos justo el mismo que era buscar una solución innovadora para los desechos que se generaban en la industria vitivinícola.

¿Cada uno había ido con alguna idea?

D.L. Yo siempre tuve claro que quería algo relacionado a los hongos y  al desecho de la poda porque ya lo veía mi novio a trabajar con biomateriales. Me pareció que también se podía aplicar en la industria vitivinícola. Me apasiona el mundo del vino, el trabajo de la bodega. 

En el primer encuentro, teníamos que buscar cuál era la Idea preformada. A lo largo de todo el desafío,  obviamente, hubo muchos cambios y llegamos al producto final, la biocaja.

¿Cuántos forman su equipo?

D.L. Somos 5. Actualmente, estamos nosotros 3 y faltan María Laura Hidalgo y  Mike, que fue la última incorporación.

¿Cómo se llaman?

D.L. Hasta ahora le dimos el nombre del proyecto que venimos testeando, 4m3.bio, cuatro metros cúbicos de bio. No sabemos si va a quedar, estamos buscando algo más comercial.

¿Qué materia prima tenían para usar?

Kevin Alcalde. Primero, indagamos sobre los subproductos de la industria vitivinícola. Empezamos con el orujo, pero después nos decidimos por los residuos de poda. No queríamos que terminen en la tierra, sino darles una utilidad y un valor agregado con identidad mendocina.

¿Por qué dejaron de usar orujo?

K.A. Por los niveles de acidez que sigue conserva el orujo y también por las condiciones que necesita el hongo para crecer.

¿Cómo se conjuga el packaging con los hongos?

K.A. Por los niveles de acidez que sigue conserva el orujo y también por las condiciones que necesita el hongo para crecer.

¿Cómo se conjuga el packaging con los hongos? 

D.L. Los residuos de poda se muelen en una textura finita, como si fuera yerba, se tratan para que el hongo se pueda inocular bien.

Maria José Laciar. Cuando se combinan, pasan a través de unos moldes, como si fueran huevos de pascua. Se moldea el material y después podés hacer la forma que vos quieras. En este caso, una caja.

¿Cómo se llama el material que se forma? 

D.L. No tiene un nombre específico.  Es un material muy resistente parecido al telgopor con todas las características de aislamiento y demás. Cuando lo vi, pensé que estaba buenísimo para el packaging de los vinos. Siempre pienso en todo relacionado a la industria del vino.

M.J.L. A partir de todo este proyecto, contactamos a Mike que estaba haciendo prototipos de este producto. Él trabaja con micólogos, especialistas en hongos. Ellos en Bahía Blanca hacen las cajas y pudieron traer el prototipo para mostrárselo al jurado.

Se recolecta la poda de las viñas, se tritura con una máquina y se traspasa a un molde.
Luego se inocula con un hongo

¿Dónde lo crearon? 

M.J.L. Entiendo que tiene que ser una sala adaptada. No hace falta un taller enorme o una fábrica. Necesita las condiciones adecuadas para que el hongo crezca, la temperatura, la humedad, que no le entre cualquier cosa que pueda contaminar el molde.

¿Cómo lo armaron? 

D.L. Fue Mike el que lo trajo. Él lo había creado en Bahía Blanca y fue la prueba que llevamos al jurado. Una de las cajas que teníamos en el concurso ya tiene más de cinco años, viene viajando por todo el mundo. 

¿Tienen algún estudio de cuántos años puede subsistir?

M.J.L. El testeo fue tener esta caja prototipo desarrollada, ya lleva cinco años. Es resistente. No se deformó, mantiene la misma característica. Es lo que se ha podido probar.

D.L. Hemos probado la resistencia, es aislante. Se está usando mucho en construcción para aislar, en los muros se usa mucho. 

¿Ustedes pueden manejar el tamaño? Pueden hacerlas para una copa, una botella, lo que se les ocurra, ¿no?

M.J.L. Exacto. Distintos diseños de botella también, por ejemplo, se pueden adaptar a botellas más redondas, como de champán o las de vino que vienen con nuevos diseños. Ahora las bodegas intentan comprar botellas más livianas por los costos y van a necesitar protección.

¿Qué van a hacer tras haber ganado?

M.J.L. Bueno, la idea es tener la oportunidad de participar en la feria Vinitech Sifel, en Burdeos, Francia, y ser parte de la misión de WofA. Da visitas técnicas de distintas bodegas y empresas que están innovando en materia de la industria vitivinícola. Allá son referentes en el vino.

¿Quién va a viajar?

M.J.L. Voy a viajar yo. Por el premio sólo podía ir un integrante del equipo. La idea es, no sólo encontrar contactos, sino conexiones, posibilidad de financiamiento o con quién trabajar. 

Ahora no estamos produciendo, buscamos conseguir ese financiamiento que necesitamos para la investigación y después poder comercializar.


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