ARGENTINA ES EL PRIMER PAÍS DEL MUNDO EN PROHIBIR LA CRÍA DE SALMONES
La Legislatura de Tierra del Fuego aprobó, de forma unánime, el miércoles 30 de junio, una ley que prohíbe la cría de salmones
Por Exequiel Leal

La medida resulta histórica, debido a que se trata del primer país del mundo en prohibir la actividad nociva para el medio ambiente.
La iniciativa fue presentada por el diputado provincial Pablo Villegas (Movimiento Popular Fueguino), y apoyada por organizaciones ambientalistas locales y nacionales que impulsan la iniciativa desde 2018, cuando se empezó a debatir el posible establecimiento de salmoneras en el Canal de Beagle.
En ese mismo año, Argentina firmó un acuerdo con los reyes de Noruega para desarrollar la salmonicultura en el canal.

Si bien no se avanzó con el proyecto, Organizaciones No Gubernamentales (ONG), a la que se sumaron referentes científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y entidades académicas como la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF), comenzaron a insistir con la sanción de una ley que prohibiera la actividad en el territorio provincial.
A su vez, prestigiosos chefs como Narda Lepes, Francis Mallmann, Germán Martitegui, Fernando Trocca y el fueguino Lino Adillón se sumaron a la causa.
En 2019, la presión ciudadana y el trabajo de la comunidad indígena Yagán, lograron que las jaulas salmoneras que se habían instalado aquel año en Puerto Williams, del lado chileno del canal de Beagle, fueran declaradas ilegales.

Sobre la ley
La normativa prohíbe “el cultivo y producción de salmónidos en aguas jurisdiccionales de la provincia” con el propósito de “asegurar la protección, preservación y resguardo de los recursos naturales, los recursos genéticos y los ecosistemas lacustres y marinos” de Tierra del Fuego.
Cabe destacar que la prohibición no será absoluta, ya que contempla “actividades de cultivo para el repoblamiento” y reconocerá “los proyectos existentes de acuicultura”. Como es el caso del Centro de Piscicultura de Plottier, en la provincia de Neuquén.
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En sus principios, la iniciativa establece que «el salmón es una especie ajena al medio ecológico austral, cuya aparición causaría un desequilibrio dramático en el entorno marino, particularmente por la aptitud de generar enfermedades virales, parasitarias y bacterianas que no son propias de nuestras latitudes en virtud del enfoque industrial de criadero y su posterior procesamiento».
También, el proyecto indica que «la utilización de antibióticos que se terminan esparciendo en el agua, genera un sinnúmero de fallas en el micro entorno, muchas de ellas de carácter irreversible».
¿Es mala para el medio ambiente la cría de salmones?
La cría de salmónidos es responsable de una parte significativa de la producción global de peces y moluscos. Sin embargo, muchas de estas prácticas provocan un impacto negativo en los ecosistemas marinos.
Los principales problemas ambientales documentados y asociados a esta industria son: el escape de salmónidos, lo que implica la introducción de especies exóticas, desde las jaulas de cultivo al ambiente natural; el abuso de antibióticos, antiparasitarios y otras sustancias químicas; la introducción y propagación de enfermedades y de sus agentes causales, o la acumulación de residuos sólidos y líquidos en el fondo marino, derivados de los alimentos no consumidos y mortalidad de los salmónidos.
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Pero también los desechos industriales que las empresas dejan en los fiordos, como jaulas abandonadas, plásticos, boyas, cabos, entre otros objetos; la presión pesquera sobre especies silvestres usadas para harina y aceite de pescado que acaban como alimento de salmónidos, y las interacciones negativas directas e indirectas con mamíferos marinos y aves, algunas de estas especies con estados de conservación delicados.
Precedentes del impacto de la industria salmonera
En Latinoamérica, se pueden ver los efectos provocados por esta actividad en Chile, que es el segundo productor mundial de salmones y truchas de cultivo, después de Noruega.
El 25 de julio de 2007 el país vecino marcó un punto de inflexión, cuando se detectó anemia infecciosa del salmón (AIS) en un ejemplar de salmón del Atlántico. La enfermedad, producida por un virus, generó una crisis industrial que dejó a más de 15 mil personas sin trabajo.

De igual manera, en 2016 el gobierno chileno violó la legislación nacional e internacional y autorizó el vertido de 5 mil toneladas de salmones en estado de descomposición al mar, lo que desencadenó una de las crisis sociales y ambientales más graves de la historia.

