«Vivir en una casa autoconsruída es una experiencia única»
Por Luciano Carluccio

Valeria Martin y Ángel León son los creadores de @casitadebarrobariloche. En 2019, ambos habían construído su propia casita de barro pero una tormenta de nieve la destruyó. No se rindieron y, nuevamente están finalizando lo que alguna vez ya terminaron.
El proceso ha sido muy largo, comenzó en el año 2013. Ángel nos comenta que la pareja conoció el barro a través de un motivo que quedaría minúsculo a comparación con lo que vendría después. «Nos surgió la posibilidad de acondicionar las cuchas de los perritos de una perrera con este material. Sin tener mucha idea estuvimos trabajando y quedamos fascinados.»
Luego de esta experiencia, las personas que realizaron tal convocatoria les recomendaron el documental de Jorge Belanko, «El barro, las manos, la casa.» Al verlo, el impacto que les provocó fue instantáneo según ellos mismos nos cuentan. «A partir del minuto tres o cuatro nos voló la cabeza.» Ambos quedaron marcados con una frase que relata Belanko desde sus primeras palabras. Jorge dice: «Cuanta gente vive en casas precarias, pasando frío, cuando con un poco de barro y materiales naturales que tienen a su alcance podrían tener una casa más abrigada, una casa mejor». Esto marcó el inicio de todo.
Paralelamente, a fines del año 2013, conocieron a Carlos Fernández, un referente de la bioconstrucción en Bariloche del que ambos lamentaron su fallecimiento. En ese momento se estaban armando un grupo de mingas asistidas (trabajo colaborativo de la comunidad sin esperar nada a cambio.) «En principio eramos varias familias en proceso de construcción de su propia casita de barro y trabajabamos más que nada los fines de semana. Cada familia con técnicas, realidades, e historias de vida distintas.»
Valeria es Científica y Ángel profesor de Letras, pero más allá de sus profesiones ambos aprendieron del construir con estas experiencias. A partir del documental, comenzaron a observar que tener su propia casita de barro era, sin dudas, algo posible. Se capacitaron y, a principios del 2016, consiguieron el terreno en el que harían su hogar.

¿Cómo ha sido el proceso hasta ahora?
«El proceso es cansador y abrumador, no vamos a engañar. Al principio cuesta mucho ordenar las ideas de qué es lo que se va a construir y cómo lo vamos a hacer. Además, el tema dinero también es complejo porque, si bien construir con materiales alternativos es más económico y se ahorra en mano de obra porque la pone el dueño de casa, igual tuvimos que comprar algunos materiales y hay que hacer malabares con el presupuesto. De todas maneras es muy satisfactorio ver el resultado. «
«Nosotros pasamos por este proceso dos veces. Entre 2016 y 2018 construimos una casita de la que estábamos muy orgullosos en la que vivimos hasta julio de 2019, cuando sufrimos un terrible accidente. Un árbol gigante del terreno de enfrente cayó sobre nuestra casa durante una tormenta de nieve. Lo perdimos todo, no pudimos rescatar nada de la casa salvo algunos materiales. Tuvimos que demoler porque lo que quedó en pie no era seguro y fue volver a empezar de cero. Por suerte mucha gente nos ayudó, se juntaron fondos para nosotros (rifas, ferias, venta de empanadas, etc) y nos permitió volver a empezar.»
La segunda casa
Ésta se pensó distinto. «En la primera nos limitamos a lo que nos sentíamos seguros de construir y lo que el dinero nos permitió, nos limitamos a los que nos sentimos capaces de construir». «Para la segunda casa pensamos el proyecto como la casa definitiva, donde esperamos vivir con nuestra familia. La hicimos más grande, con un diseño de techo más complejo que la primera ( ahora con más experiencia nos sentimos capaces de más) y con un proceso más fácil porque ya sabíamos lo que teníamos que hacer.» Cuenta la pareja.
También, se animaron a convocar algunos voluntarios. «Gente interesada en aprender y colaborar con nuestro proyecto.» Es que, con todo lo vivido, podían transmitirle sus enseñanzas a otras personas.
«Esto fue genial, porque no sólo nos ayudó a concretar nuestra casa más pronto (más manos hacen la diferencia) sino que también nos ayudo con el empuje personal. A veces el proceso es abrumador, no te dan ganas cuando vez a otra gente disfrutando de la playa, estás cansado…pero al tener voluntarios ansiosos de aprender y meter mano te enchufan de energía y seguís para adelante.»
¿Cuáles son sus conclusiones acerca de este proyecto?
«Vivir en una casa autoconstruída es una experiencia única. Uno como dueño de casa sabe exactamente qué materiales hay, por dónde pasan las cañerías, por dónde los cables de la electricidad. Tenés conocimiento pleno de tu casa y si surge algún problema, sabés cómo solucionarlo o por dónde empezar. Además, hemos confirmado que el uso de ecoladrillos y barro da como resultado una casa abrigada con muy buena eficiencia energética. La estética de la casa es única, no hay otra casa igual. Las luces de colores que entran por las botellas de vidrio son hermosas. Es mucho trabajo, pero vale la pena.»

¿Qué recomendaciones le darían a una persona que quieran emprender un proyecto similar?
«Primero, que vea el documental de Belanko, es un buen punto de inicio. Otro material inspirador en el documental de Mike Reynolds «El guerrero de la basura». Él construye casas autosuficientes usando materiales reciclados como neumáticos, botellas y latas. Luego, que averigüen en sus ciudades cuáles son las ordenanzas municipales con respecto a la construcción alternativa (en Bariloche hay una ordenanza sobre construcción en barro). También, que averigüen algún proyecto en marcha y se ofrecen para ayudar, porque no hay mejor manera de aprender que aprender haciendo.»
Ambos resaltaron también el «tener paciencia en el proceso, manejar la ansiedad, y siempre pensar que se puede lograr» Estudiar, capacitarse, «sos tu propio albañil».
Consultados por los materiales de la casa, la misma cuenta con una estructura de madera con tirantería de pino de 2×4 pulgadas, la construcción es en seco con la técnica wood framing o técnica de bastidores. El centro de las paredes está relleno con ecoladrillos, y una mezcla de paja con arcilla. Las paredes cuentan con una capa de adobe, y revoques compuestos con arena, arcilla y cal.
Para los cimientos usaron neumáticos, botellas de vidrio como decoración para hacer entradas de luz y vidrios reciclados, recuperados de ventanas rotas.
«Es importante saber que función cumplen cada uno de los materiales para poder identificar con qué reemplazarlo de manera alternativa.»
¿Cuál ha sido su peor momento durante este proceso? ¿Y el mejor?
«El peor momento fue, sin duda, el perder la primera casa. Es horrible quedarte sin hogar de un momento al otro, perdí hasta a mi perra en el accidente» Lamentó Ángel. «Dejando de lado ese evento particular que vivimos, creo que el peor momento es luchar con la ansiedad cuando la casa ya esta casi lista y te querés meter a vivir ya. Te das cuenta que faltan algunas cosas, pero ese momento se dilata y vos ya querés estar en tu casa.» En esta respuesta, ambos aconsejan nuevamente: «No conviene meterte a vivir con la casa en obra porque es una incomodidad. Aparecen los provisorios para siempre que se postergan en el tiempo.»
«El mejor momento es cuando contemplas la obra, la ves realizada y no podés creer que lo hiciste vos.» Dice Valeria. «Sentarte en el sillón, en tu sala, tomarte un café y ver las botellas de colores y contemplar todos esos detalles que hacen única tu casa. Me siento muy orgullosa de la casa que pudimos construir.
Ángel, en cambio, confirma que el mejor momento es el que viven actualmente. «La casa ya está casi terminada nuevamente» Ambos coincidieron en el siguiente relato: «Luego del accidente, nos perturbó la pregunta de por qué nos había pasado lo que nos pasó. Con el tiempo, esa pregunta se transformó en el para qué, y resultó que el segundo proyecto hizo que se acercara más gente para aprender. Nos abrimos a comunicarnos a través de las redes y mostrar lo que estamos haciendo para que otras personas vean que es posible construir de manera alternativa. Al final nos dimos cuenta que no sólo podíamos construir una casa mejor, sino que también teníamos que ser ejemplo para que otras personas aprendan.»


