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Qatar, una visión desde la bioeconomía y al costado de la cancha

Por Fernando Vilella

Qatar, por unas semanas, estuvo en el centro de la atención global por un mundial de futbol atípico. Este pequeño país que logró su independencia en 1971 tiene una extensión de solo 11.571 km², la mitad que la provincia de Tucumán. Tiene una población de casi 3 millones de personas, aproximadamente como CABA.

Tiene la tercera reserva de gas del mundo (12,5% del total), después de Rusia (24,3 %) e Irán (17,3 %). Geopolíticamente no es menor que solo estos tres tengan 54,1 % del total. Sin embargo, el crecimiento de las manufacturas, de la construcción y de los sectores de servicios financieros han empujado el componente no petrolero a poco más de la mitad del PIB nominal de Qatar por primera vez desde el año 2000. Es el cuarto país del mundo con mayor Producto Bruto Interno (PBI) per cápita, US$ 93.521.

Solo hay 300 mil ciudadanos cataríes. El resto, más de 2,5 millones, son trabajadores inmigrantes. Hasta 2016, estos trabajadores estaban sujetos a la “Kafala” donde el empleado no tenía derechos, estando bajo la supervisión de un “padrino”, generalmente su empleador. Los cataríes son descendientes de tribus seminómadas. Doha, hace 50 o 60 años, era el puerto de una aldea. Es un emirato, una monarquía donde el emir Tamim bin Hamad Al Thani (42 años), es el jefe de Estado y, a la vez, el jefe de Gobierno. Reemplazó a su padre que había subido al poder al sacar al suyo en un golpe de palacio.

Aunque el artículo 35º de la Constitución dice que “todos los individuos son iguales ante la ley” y que “no se discriminará a nadie por razón de sexo, raza, lengua o religión”, los qataríes no se pueden convertir a otra religión (la apostasía es un delito penal) y, además, la homosexualidad es considerada haram, es decir, un pecado prohibido por el islam.

El artículo 58º de la Ley de Familia de Qatar establece que la esposa “debe cuidar y obedecer” a su marido, mientras que él debe “velar por ella y por su propiedad”. Conforme al artículo 69º, la esposa “desobediente” se arriesga a perder su sustento económico. Se considera que es “desobediente” cuando “se niega a estar sujeta a su marido o a trasladarse a la vivienda conyugal sin una razón legítima” o si viaja o trabaja “sin su permiso , salvo que él haya abusado de su derecho al impedirle trabajar”. Para la organización Human Rights Watch, se trata de un “sistema discriminatorio de tutela masculina que niega a las mujeres el derecho a tomar decisiones clave sobre sus vidas”.

Qatar es el país fundador y propietario de la agencia de noticias Al Jazeera, que es el principal medio de comunicación del mundo árabe y uno de los principales del mundo entero.

Hay dos visitas recomendables en Doha, ambas joyas arquitectónicas, una es el Museo de Arte Islámico y el otro es el Museo Nacional. La imperdible visita de sus numerosas y muy bien diseñadas salas permiten recorrer imágenes, videos, modelos, representaciones desde el movimiento de las placas tectónicas del globo a la flora, fauna, arqueología e historia del país. Un par de sus salas se dedican a la única fuente de riqueza hasta 1930, la pesca de ostras para extraer perlas naturales. Esta bioeconomía se frustra por otra que generan los japoneses, las “perlas cultivadas”, que son más redondas, menos imperfectas y sobre todo más baratas.

Todo esto en un lugar que hace 60 años era solo arena. Un desierto poco apto para los cultivos o ganadería que no generaba más que pequeños rebaños de ovejas, cabras y camellos de los que obtener algo de leche y carne. La población en esas condiciones era muy escasa. La historia cambió cuando los países vecinos empezaron a encontrar petróleo. Qatar lo hizo en 1939, con la ayuda de la empresa Shell.

Algunas exportaciones argentinas son carne bovina, de pollo y de cordero. Como en todos los países de mayoría musulmana, todos los productos deben tener una certificación Halal que en Argentina se realiza hace muchos años.

La mayor productora de pollo argentino envía unas 300 tn por mes de pollo entero. Una característica es que su tamaño es mucho más pequeño (de solo 700 a 1500 gramos). Desde hace 15 años llegan al canal de los hoteles, restaurantes y catering y tienen presencia en los principales supermercados. Un frigorífico patagónico exporta carne y pieles de cordero a países árabes desde hace muchos años. A Qatar envía entre 5 y 10 contenedores por año. El cordero se vende como carcasa y viaja en contenedores vía marítima, pasan hasta dos meses hasta llegar a Doha.

Los otros productos exportados son porotos blancos por 215 toneladas, 66 tn de higos, 800 tn de naranjas, 426 tn de limones, 13 tn de cerezas y 20 tn de arandanos. En maíz 4200 tn.

Una curiosidad es que la Cooperativa San Francisco, en 2014, tuvo que generar un nuevo protocolo en SENASA ya que requerían que las mandarinas lleguen con una o dos hojas verdes como símbolo de recién cosechado, estas fueron vía aérea. A diferencia de la mandarina, la naranja para jugo sí viaja a través de un contenedor con cargas tradicionales y llegan a los puertos de Doha o Abu Dabi.

En 2019, el Senasa autorizó el comercio de semen y la exportación de equinos en pie. Si bien no está segregado por país, en 2021 se enviaron 126 caballos a Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar. Eran Pura Sangre de Carrera (SPC), Polo y Endurance que tienen una alta demanda en esa región.

Algunos datos interesantes al costado de la cancha es el cuidado del césped de los campos de juego de los 8 estadios y 136 campos de entrenamiento en esas condiciones extremas. Lo hacen insuflando directamente aire frio al césped a través de boquillas. Para regar se usa agua de mar desalinizada. Cada cancha requiere 10.000 litros diarios en invierno y 50.000 litros en verano. Otro truco para evitar problemas de Qatar 2022 es una reserva de césped de 425.000 metros cuadrados cultivados, equivalente a unos 40 campos de fútbol. Este se puede cosechar, transportar en camiones y dejar el campo listo para jugar en tan solo ocho horas. La huella de carbono seguro no es pequeña.

Qatar es ese lugar poco conocido, exótico, con un mercado pequeño y muy intenso donde a veces algunos sueños se cumplen…por ejemplo, el de los argentinos.

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