Modificación genética de vegetales
A causa del cambio climático frecuentan sequías, inundaciones y temperaturas más elevadas de lo registrado, la industria agronómica argentina maximizó su producción de vegetales modificados genéticamente (VGM) con el objetivo de adaptar los cultivos a las condiciones ambientales fluctuantes.

Por Iván Naciff y Catalina Cicchini
A causa del cambio climático donde se frecuentan sequías, inundaciones y temperaturas más elevadas de lo registrado, la industria agronómica argentina maximizó su producción de vegetales modificados genéticamente (VGM) con el objetivo de adaptar los cultivos a las condiciones ambientales fluctuantes.
A+S dialoga con la ingeniera agrónoma Cecilia Raimundo. El desarrollo y producción de VGM como una innovación en el sector alimenticio que busca mejorar el rendimiento productivo de una forma sustentable, como punto de partida para esta entrevista.
La profesional en agronomía explicó que el desarrollo de la modificación genética en los cultivos permite reducir la necesidad de aplicar pesticidas químicos en las plantaciones, posibilita la producción de alimentos con un contenido nutricional enriquecido y puede mejorar la calidad del suelo al reducir la necesidad de arar. Sin embargo, la alteración del ADN de los alimentos naturales es un tópico que actualmente causa numerosos debates éticos e interrogantes en torno al mantenimiento de la soberanía alimentaria, el impacto en la salud humana y su efecto en los ecosistemas del medio ambiente.
¿Cuál es el papel de la ingeniería agronómica en la investigación y desarrollo de vegetales modificados genéticamente en Argentina, y cómo colabora con otros sectores para promover la sustentabilidad en la agricultura?
Los ingenieros agrónomos trabajan en colaboración con científicos de diversos campos, como la biotecnología y la genética, para desarrollar vegetales genéticamente modificados (VGM). Esto implica la identificación de genes de interés, la inserción de estos en plantas cultivadas y la evaluación de los resultados. Los ingenieros agrónomos desempeñan un papel esencial en la realización de ensayos de campo y la optimización de las condiciones de cultivo para los VMG. También contribuyen a la educación y capacitación de agricultores en prácticas agrícolas sostenibles y en el manejo adecuado de los VMG.
¿Cuáles son las medidas de seguridad y regulaciones que se aplican en Argentina para garantizar la seguridad de los vegetales modificados genéticamente, tanto para el medio ambiente como para la salud humana?
Antes de que un VMG pueda ser liberado comercialmente, se lleva a cabo una evaluación exhaustiva de riesgos. Esto implica la revisión de datos científicos, su impacto potencial en el medio ambiente y la salud humana, y la comparación con los cultivos convencionales. Se realizan estudios de impacto ambiental para evaluar cómo la introducción de un VMG afectará a los ecosistemas circundantes. Se consideran aspectos como la interacción con otras especies, la biodiversidad y el flujo de genes. Además, se realizan estudios de seguridad alimentaria para determinar si es seguro para el consumo humano y animal. Esto implica evaluar la toxicidad y alergenicidad potencial del VMG y sus productos.
¿Cómo se realiza el seguimiento y la evaluación a largo plazo de los cultivos modificados genéticamente en términos de su impacto en el suelo, la biodiversidad y la calidad de los alimentos?
Se realizan estudios periódicos para evaluar el impacto de los VMG en la biodiversidad local. Esto puede incluir el seguimiento de poblaciones de insectos, aves, mamíferos y plantas en y alrededor de los campos de cultivo de VMG. Al mismo tiempo, se llevan a cabo análisis regulares de la composición nutricional y la presencia de posibles alérgenos en los alimentos producidos a partir de VMG. Esto garantiza que los alimentos sean seguros y cumplan con los estándares nutricionales.
La soja resistente al herbicida es uno de los cultivos transgénicos que más se siembran en Argentina, ya que su producción le permite a los agricultores controlar eficazmente las malezas sin dañar el vegetal: método que, en palabras de Raimundo, “contribuye a la realización de una agricultura más sostenible y al mismo tiempo rentable para los productores”.
Otros de los cultivos genéticamente modificados que más se producen en el territorio argentino son el maíz y el algodón con genes de Bacillus thuringiensis, una bacteria implantada que funciona como una alternativa a los plaguicidas al reducir la excesiva instalación de insectos en los cultivos: según la ingeniera agrónoma, este método “ha disminuido significativamente la necesidad de aplicar insecticidas químicos en los campos, reduciendo los riesgos ambientales y protegiendo la salud de los agricultores”.

Además, la modificación genética puede influir y determinar la calidad nutricional de los alimentos: el arroz dorado es un cultivo que se produce de forma menos masiva en comparación a la soja, sin embargo es un vegetal adulterado genéticamente que busca abordar problemas de salud. “Este arroz ha sido modificado para producir beta-caroteno, una forma de vitamina A. Su cultivo puede ayudar a combatir la deficiencia de este tipo de vitamina, un problema de salud importante en algunas regiones de Argentina y otros países”, especificó Raimundo.

Más allá de las condiciones beneficiosas que provee el cultivo de vegetales modificados genéticamente genera una disparidad productiva entre los agricultores: “Mientras que algunos han experimentado rentabilidad en términos de aumentos en la productividad, otros han enfrentado problemas como la concentración de tierras y la deuda debido a los costos asociados con la tecnología”, detalló la ingeniera.
Entre los beneficios de los VGM, vegetales modificados genéticamente, señalados por especialistas ,se destacan la disminución del empleo de plaguicidas, el incremento nutricional de los alimentos en conjunto a una prevención del desgaste de los suelos
Otro punto que genera debates en torno a la viabilidad de la modificación genética es la preocupación sobre la seguridad alimentaria y la dependencia de los productores hacia las grandes empresas de biotecnología que controlan las semillas de VMG. A partir de la información propiciada por la fuente científica, para abordar esto se han implementado regulaciones y políticas que buscan garantizar la disponibilidad de semillas no transgénicas y promover la diversidad de cultivos.
Respecto a la posición de la ingeniería agrónoma y de la biotecnología como campos científicos a expandir en el futuro, Raimundo explicó que los proyectos estarán orientados principalmente hacia la adaptación de la agricultura a las circunstancias ambientales fluctuantes: “A medida que el cambio climático plantea desafíos adicionales para la agricultura, la ingeniería agronómica se centrará en el desarrollo de cultivos adaptados a condiciones climáticas cambiantes, incluida la resistencia a sequías y temperaturas extremas”.

