Vicuña: una oportunidad de cobre… y una advertencia ambiental
La minería en Argentina acaba de mover una ficha clave. Lundin Mining, una compañía canadiense en alianza con la gigante BHP —la mayor minera del mundo—, anunció su primera estimación oficial de recursos para el Proyecto Vicuña, ubicado en la provincia de San Juan. Se trata de una apuesta de alto calibre: un distrito binacional de cobre, oro y plata que comienza a perfilarse como uno de los más prometedores del mundo
Por Judith Scheyer

La minera Lundin Mining anunció una estimación inicial de recursos minerales para el proyecto Filo del Sol, en el corazón del distrito Vicuña, que se extiende entre San Juan, Argentina, y la región de Atacama, Chile. Se trata de uno de los mayores hallazgos de cobre, oro y plata de las últimas tres décadas a nivel mundial. Sin embargo, detrás de la euforia bursátil y los números récord, se abre el debate sobre el impacto social y ambiental de este tipo de megaemprendimientos en zonas de alta fragilidad ecológica.
Según el comunicado oficial, el distrito Vicuña concentra más de 13 millones de toneladas de cobre medido e indicado, y más de 49 millones de onzas de oro en recursos inferidos. Pero lo que entusiasma a los ejecutivos es el “núcleo de alta ley” del yacimiento, que permitiría una rápida rentabilidad. La alianza entre Lundin y BHP busca posicionarse como uno de los diez mayores productores de cobre del planeta, apuntalando la transición energética global. Esa transición sigue dependiendo de modelos extractivos intensivos.

El proyecto Filo del Sol está ubicado a más de 4.500 metros de altura, en una zona de glaciares y periglaciares, vital para la recarga hídrica de cuencas como la del río Jáchal.
Ya en otras experiencias en San Juan, comunidades y organizaciones socioambientales han advertido sobre los riesgos del uso intensivo de agua, la generación de residuos tóxicos y el desplazamiento de actividades económicas locales. A esto se suma la falta de participación ciudadana en las etapas tempranas de planificación.

Desde una mirada sustentable, el desarrollo minero no puede medirse solo en toneladas de cobre ni en ingresos fiscales. Es necesario exigir evaluaciones ambientales rigurosas, esquemas de monitoreo participativo y garantías de cierre responsable. También es urgente incorporar mecanismos de justicia climática y de consulta a las comunidades indígenas y campesinas del territorio. Sin estos principios, cualquier promesa de “minería verde” será solo maquillaje.
El corazón del proyecto está en el yacimiento Filo del Sol, que presenta un núcleo de alta ley: 606 millones de toneladas con una concentración de 1,14% de cobre equivalente. Esto incluye 4,5 millones de toneladas de cobre, 9,6 millones de onzas de oro y 259 millones de onzas de plata. Además, en la zona cercana a la superficie se identificó una capa de óxidos que podría explotarse con menor intensidad de capital, mediante lixiviación, una técnica que permite recuperar minerales sin necesidad de molienda.

Los estudios también confirman que el potencial de expansión es alto: la mineralización no termina en los límites actuales del yacimiento y varios pozos de perforación han finalizado dentro del propio cuerpo mineralizado. Incluso se detectó continuidad del sistema en zonas aledañas como Flamenco, Bonita y Tamberías, lo que sugiere que la escala del proyecto podría seguir creciendo con nuevas campañas exploratorias.
En momentos donde el cambio climático exige cambios estructurales, la región andina no puede ser el patio trasero de las transiciones tecnológicas del norte global. El cobre puede ser parte de la solución, pero no a cualquier costo. La sustentabilidad no es un eslogan: es el único camino viable para que proyectos como Vicuña no terminen siendo otra herida más en los ecosistemas de altura.

