Un plan para reciclar plástico con valor agregado
Impulsar el reciclaje con impacto social y económico: Eduardo Verón forma parte del proyecto Palancas, una iniciativa orientada al cuidado del ambiente. Desde ese espacio, trabaja en la consolidación de una red de reciclado de plástico que permite articular esfuerzos entre distintas organizaciones, compartir maquinarias y transformar residuos en productos con mayor valor agregado.

Por Florencia Padrón Sanchez

A+S dialoga con Eduardo Veron, profesor de políticas públicas, especializado en gestión de residuos, y estudiante en el doctorado de ciencias ambientales en la Universidad de San Martín, quien participó en el proyecto “Palancas” aportando una solución al desecho de plásticos.
Su objetivo es claro: potenciar la economía circular. Sin embargo, los obstáculos no son menores. Conseguir financiamiento sostenible y fomentar la cooperación mutua entre los distintos actores involucrados siguen siendo los principales desafíos para que esta red crezca y multiplique su impacto.
“La situación del plástico es alarmante”, afirma Eduardo Veron. Argumenta que el problema no sólo es la gran cantidad de desechos que se produce a diario, sino el daño que generan en el ambiente. Con su equipo de trabajo notaron que, aunque el plástico se puede reciclar, las organizaciones necesitan una ayuda para acceder a maquinarias, formación y conformar una red.

“Palancas” es un proyecto internacional de la Fundación Felipe Gonzales, ex presidente de España (1982-1996). Consiste en elaborar propuestas “concretas”, “sencillas” y “factibles” para solucionar problemáticas. La iniciativa ya se realizó en otros países de América Latina, como en Ecuador, Colombia, República Dominicana y Chile.
En Argentina, 12 grupos de 150 participantes elaboran 14 propuestas, sobre temas como la salud mental, la educación, la alimentación saludable, el cuidado del ambiente, entre otras. Comenzó en 2024 en colaboración con la Universidad Nacional de San Martín y el CAF -Banco de Desarrollo de América Latinca y el Caribe-.
¿Por qué la fundación del expresidente de España impulsa este proyecto en America Latina?
Después que dejó su mandato, el expresidente de España Felipe González tenía la intención de seguir colaborando en políticas públicas. Pero que sean coproducidas por otros actores de la sociedad civil, como ONGs, investigadores, universitarios y vecinos.
Primero, comenzó con la iniciativa “Palancas” en España, la metodología propone pensar una problemática, reunir actores interesados y co-crear una política pública. Luego, las soluciones pueden ser más normativas, prácticas o de formación. “Palancas” estuvo en otros países de América Latina, y el año pasado llegó a Argentina. Eligieron a la USAM -Universidad de San Martín- como centro para armar los distintos ejes.

¿Qué propuesta formularon para el cuidado ambiental?
El proyecto tiene tres enfoques respecto al reciclado del plástico. Un fortalecimiento en maquinarias, en capacitación, y una red que articulen las distintas organizaciones.
En primer lugar, para reciclar el plástico se necesitan una serie de maquinarias caras, sofisticadas que las organizaciones no pueden costear. A veces el Estado les da algunas, pero no son suficientes porque sólo les permite hacer un proceso, como la trituración.
Después, otra problemática es la capacitación y la formación. Nos parecía muy importante pensar en cómo darle un valor agregado al plástico reciclado, sumar conocimiento para generar una cadena de producción.
Por último, armar una red que articulen las distintas organizaciones. A veces cada organización hace una parte del trabajo y no articula con otra que le puede agregar valor. El objetivo es crear una red para vender el plástico en mayor cantidad a mejor precio.
Sería conectar a las empresas para reciclar el plástico…
Sí, que haya una red para el tratamiento y la venta de plástico.
¿Cómo se manejarían las ganancias?

Las ganancias van a depender del trabajo que haga cada uno. Una organización puede encargarse de clasificar los plásticos y, como no tiene ninguna máquina, por ejemplo, puede articular con otra que no tenga espacio para separar y sí tenga maquinaria para triturarlo.
Una de las dos puede tener más ganancias, pero les conviene igual trabajar articuladamente. Porque sino la organización que sólo clasifica, lo va a vender a un valor mucho menor. Si lo tritura, se vende un poco más. Ni que hablar si se compacta. También se puede hacer madera plástica, que se puede usar para un mueble, y así sucesivamente.
¿Qué rubro de empresas pensó para conformar la red?
No tenemos un rubro. Pensamos más en cooperativistas u organizaciones sociales.
¿A qué actores convocó?
Fui convocando a distintos actores que me parecían relevantes. Funcionarios especializados en economía circular, a personas que se dedican a la comercialización del plástico, y ONGS.
¿Cuál piensa que es el mayor desafío para el proyecto?

Uno de los mayores desafíos es conseguir financiamiento, líneas de crédito, para la compra de máquinas. El otro de los desafíos es más humano, es que las organizaciones estén predispuestas a colaborar entre sí.
A priori uno podría pensar que articular y coordinar con otras organizaciones es algo positivo. Sin embargo, en realidad, llevarlo a la práctica puede resultar problemático por egos, por creer que uno tiene más experiencia o más trayectoria, y, por eso, pide ganar más. Es un desafío que haya compatibilidad de intereses.
Eduardo Veron, participante del proyecto «Palancas» sobre el cuidado al ambiente, conforma una red de reciclado de plástico para coordinar el uso de maquinarias y el procesamiento del material para fabricar bienes de mayor valor. Sus desafíos son conseguir financiamiento y la cooperación mútua entre las organizaciones

Por la competencia…
Sí, las pequeñas cooperativas, organizaciones civiles, también compiten. Algunas son más reconocidas, otras son más pequeñas. A veces tienen distintas ideologías políticas, económicas, sociales y esa articulación se vuelve más difícil. También puede haber rispideces porque algunas están asociadas a sindicatos y otras no.
¿Piensa que el Estado es indispensable para esta iniciativa?
No necesariamente. Fundamentales, son las organizaciones dedicadas al plástico. Para la línea de financiamiento el Estado puede ser un actor necesario, pero también hay otros organismos que realizan préstamos o créditos. Podría ser el banco internacional CAF, que también trabaja en el proyecto “Palancas». Está el BID -el Banco Interamericano de Desarrollo-, que apuesta al desarrollo sostenible.
Ya con la propuesta terminada, ¿cómo planean continuar?
Fue muy reciente la presentación de los proyectos. Todavía no continuamos, pero, por lo menos, el siguiente paso es pensar: “¿Cómo hacemos para pedir esta línea de crédito? ¿Con quién tenemos que hablar para la formación?”. CAF tiene grupos para formar, así que, eso parece lo más sencillo. Lo más práctico es, primero, conseguir formación y, luego, la articulación.

