PUNTO DE NO RETORNO: UN DOCUMENTAL SOBRE EL CAMBIO
Por Malena Alvarez Cortez
En el día del ambiente, 5 de Junio, el viceministro de Ambiente de la Nación, Sergio Federovisky estrenó el documental «Punto de no retorno», con la dirección de Nicolás Capelli y Diego Corsini. Una obra que relata los efectos negativos que azotan al planeta y a la sociedad, consecuentes a la aceleración del calentamiento global.
Entrevista con Sergio Federovisky, viceministro de Ambiente de la Nación, biólogo especializado en ecología y periodista ambiental.

Sergio Federovisky relata cuál fue la idea que impulsó a la realización de Punto de no Retorno: «Casi una anécdota familiar. Mi hijo mayor un día me dijo por qué si ya había escrito libros y he hecho tele y tantas otras cosas, ¿Por qué no hacía un documental? La verdad que nunca lo había pensado. Es un registro o un género en el cual nunca había trabajado y me pareció a partir de ahí que podía ser interesante dejar un registro un poco más permanente, un poco menos perecedero que por supuesto, que un programa de televisión, por supuesto, no respecto de un libro. Pero los libros tienen otra y otra característica, otra circulación. Me pareció que en esta época, y además el hecho de poder hacerlo desde la Argentina, de poder desarrollar un documental sobre cambio climático con anclaje en la Argentina, era algo que no se había hecho. Por lo menos yo creo que mayoritariamente no se había hecho y que todos los documentales que existen, que son varios sobre la temática ambiental, están muy sesgados desde la perspectiva de los países centrales, principalmente Estados Unidos, entonces creía que era una buena opción para dejar un mensaje de esas características.»
Sergio Federovisky, es un periodista con más de 30 años de trayectoria, donde a través de medios de comunicación, libros y ahora un documental, informa sobre las problemáticas ambientales. En este último explaya estadísticas y datos que alertan a especialistas y a activistas. Un cambio mundial que es irreversible si se continua con la explotación y el abuso de los recursos. La frontera que nos limita con este punto son 1,5 grados centígrados, según lo informado por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU.
El autor de El nuevo hombre verde, explica que «Después de muchas conversaciones respecto de cómo llamarlo, apareció un día. Porque era, casi te diría calcado que tenía que ver un nombre vinculado a la temática ambiental y luego de y a la cuestión de cambio climático, obviamente, y después de varias jornadas de grabación y que se yo, ya habíamos empezado a trabajar y no teníamos el nombre todavía. Y nos pareció que punto de no retorno era muy identificatorio con la temática y muy elocuente respecto de lo que queríamos decir, porque justamente lo que queríamos decir era que el problema no era el Apocalipsis, el problema no es la desaparición del mundo, sino lo que la humanidad enfrenta alrededor de lo que viene con el cambio climático. Y nada de eso supone que vamos a volar por los aires, sino que nos vamos a transformar en una sociedad más compleja, más desigual, con una amenaza ambiental más rotunda, y todo eso creo que quedó simbolizado bien en la idea del punto de no retorno y en esta frase que que señalamos en el documental de que el punto de no retorno no es el fin del mundo, sino que es el fin del mundo como lo conocemos. Y creo que eso, además, eso abre un campo de intervención. Uno puede trabajar sobre la idea de cuál es el mundo que dejamos y cuál es el mundo que queremos hacia adelante. En cambio, sí, simplemente hablamos del Apocalipsis como que todo el mundo se siente e excusado de comprometerse, porque total, si va a explotar todo y va, desaparece el mundo ¿Qué importa lo que yo haga acá? Sí importa mucho lo que nosotros hagamos. Por eso la idea del punto de no retorno. Creo que era un. Fue una idea muy potente y fue, ilustró muy bien el documental desde el propio título.»

«Empezamos a grabar más o menos alrededor de mediados del 2019. En agosto de ese año viajamos a la NASA y nuestra idea era tener hacia fines del 2019 todo grabado, más o menos eso se cumplió. Y la idea original era de estrenarlo durante el 2020. Lamentablemente la pandemia no nos lo permitió, pero si nos ayudó la pandemia a incorporar algunos contenidos que creo que sin haberlos incorporado, el documental hubiese quedado viejo, porque la pandemia nos impone una actualidad muy distinta. Entonces creo que fue importante tomar ese ese lado, ese costado de la pandemia para poder incorporarlo. Finalmente, si no hubiese sido por la pandemia, el documental debió haber estado terminado en el trascurso de un año más o menos.»
La parición del Covid-19 en el mundo marco un antes y un después, trayendo consigo miles de muertes, infectados y una de las peores crisis económica. En Argentina el intentó por frenar la propagación del virus provocó un golpe en la economía. En un año cerraron 20.000 empresas, además de que el 31,6% de los hogares del país se encuentran por debajo de la línea de pobreza, según informa El INDEC.
¿Los problemas económicos, sociales y políticos del país opacan a la problemática ambiental?
«No, la verdad es que no lo sé, no lo creo. Supongo que siempre habría una situación compleja que puede ser económica o de otro tipo que pudiera opacar un registro de esas características, pero en todo caso, yo no creo que, como dice alguna gente, que lo ambiental sea una especie de lujo que nos podemos dar recién cuando resolvemos los problemas sociales más urgentes de la población, por lo tanto como no creo en eso. La verdad es que no me preocupa demasiado si supone la situación económica opacar, porque la verdad es que sí somos responsables y entendemos cuál es el el eje del problema. Tenemos que aceptar que lo económico y lo ambiental están indisolublemente asociado. Por lo tanto, nuestra discusión de tipo económico social tiene que estar vinculada con lo ambiental siempre. No podemos utilizarlo como excusa para no», responde Federovisky.
«La contaminación ambiental es un problema sanitario» expreso el presidente de Separ, Carlos Jiménez-Ruiz, para Redacción Médica. El ambiente atraviesa a todas las problemáticas actuales: la política, la salud, la economía, entre otras. El Banco Mundial comenta en su informe «Contaminación atmosférica: confinada pero no detenida por la COVID-19″ que «La contaminación atmosférica es un multiplicador de riesgos que probablemente está exacerbando las consecuencias sanitarias de la pandemia de COVID-19.» Además informa que la salud respiratoria de la población no se ha visto en una mejor posición a pesar de la disminución de NO2, como muestran los datos satelitales.
Los niveles NO2 disminuyeron marcadamente en toda la región de Asia meridional durante el confinamiento
El problema de la salud respiratoria reside en los niveles de PM2,5, partículas finas que poseen un diámetro menor a 2,5 micrones que pueden penetrar en los pulmones e incorporarse en el corriente sanguíneo. El PM2,5 presento una leve reducción en algunas partes del mundo. Esta contaminación es una de las más peligrosas y se producen por la quema de combustibles fósiles, como el carbón o el petróleo, y biomasa sólida, polvo de obras en construcción, carreteras y plantas industriales, informa el Banco Mundial.
Al igual que expresó la Ingeniera Macerla Uribe Venegas en una entrevista con Argentina Más Sustentable, la problemática ambiental exige algo más profundo que utilizar productos eco-friendly o dividir la basura. En el documental se presenta un planteamiento poco antes visto que es quitar la responsabilidad total en el ciudadano y ponerlo en quienes tienen el poder de poder cambiarlo. Expresa que el mundo esta viviendo un cambio sin retorno y expresa que lo «peor que nos pueda pasar, es la falta de información» y luego aclara que «Algunos dicen que hace falta conciencia, aunque lo que más nos permite tomar buenas decisiones es la información». No obstante, ¿La concientización ambiental en la sociedad no ayudaría a que se generen más políticas con perspectiva ambiental?
«Puede ser. La verdad es que no lo sé, pero lo que tengo claro es que no corresponde depositar allí la expectativa, como si esa fuese la solución única. Porque si no funciona, ¿Qué hacemos? De hecho, en los últimos 30 años no funcionó. Entonces nos la pasamos diciendo bueno, el día que la sociedad tenga conciencia y demande solución y mientras tanto ¿Qué hacemos? nos sentamos a esperar que la sociedad tenga conciencia. No, yo no tengo esa esa mirada. Yo, me parece que tenemos que ser más contundentes en la necesidad de tener políticas públicas y eso. Y casi diría que tiene más que ver con la información que con la conciencia.»
¿Cuál es el mensaje que buscaron transmitir en el documental?
«El mensaje es, la situación es seria y la situación es grave. Creo que no podemos ser espectadores simplemente de la situación y la manera de no ser espectadores de la situación es informarnos. Cuanta mayor información tengamos, mejor nos va a ir y más vamos a poder incidir.»
El documental, que más de diez mil personas ya vieron, se encuentra de forma gratuita en la página de Fundación Ambiente y Medio.

