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FINANCIAMIENTO DE CORPORATIVAS A TRAVÉS DE BONOS SOCIALES

La comisión nacional de valores impulsó el financiamiento de corporativas a través de bonos sociales, realizando distintos talleres para difundir proyectos de financiamiento a través de medios sociales.

Por Alan Kaplan

A+S entrevista a Mónica Erpen, directora de la CNV y una de las mujeres con mayor trayectoria en el mercado argentino.

¿Por qué es tan importante la creación de talleres para difundir estos proyectos?

La intención real que nosotros tenemos es llegar al territorio, ya que una sociedad mediana ya sabe del problema. Cuando hablamos de llegar a alguien que necesita esos recursos, lo tenés que hacer a través de unas asociaciones intermedias, como la entidad de Microcrédito, o de «Radim»(la cámara que nuclea a todas las entidades de microcrédito). Por esa razón, es tan importante dar talleres en estas asociaciones intermedias. La importancia busca transmitir estos valores a los que realmente necesitan de estos conocimientos y del acompañamiento preciso para llegar al mercado de capitales y poder replicar casos de grandes empresas.

¿Qué buscan lograr con esta medida?

Lograr que se puede hacer, aunque el mercado no esté consolidado, se necesitan coordinar que el sector público nos apoye en estas emisiones de bonos sociales. Que el Fogar o el Fondep nos apoye financieramente. Necesitamos ordenar un poco a los potenciales emisores, ya que hay algunas empresas mucho más chicas que Sumatoria, lo que hace que les cueste ordenarse, mostrar  los papeles, entre otras cosas. Es un trabajo de educación y de inclusión, pero a la vez es un trabajo de ordenamiento.

¿De qué trata este proyecto?

CNV trata acerca de la regulación de bonos en las distintas empresas. Antes ese mercado estaba reservado a grandes empresas como YPF, por ejemplo. En el 2020, fui invitada a participar de un evento para impulsar el ingreso de otras empresas. Cuando arrancamos la situación de pandemia, nos dimos cuenta de que las necesidades venían desde todas las sociedades civiles y nuevas corporativas. Empecé a mirar quiénes podían colaborar, con el objetivo de darnos un contexto de la situación de los demás países. Entonces, tuve la suerte de poder contactarme con la ONU, quienes  trabajaron mucho con el microcrédito, quienes pueden llegar a darle mucho crédito a gente con menor credibilidad que otras grandes empresas, personas que no tienen los recursos para dejar una garantía. Cuando vos emitís un bono, va a tener un etiquetado, el cual garantiza que el que pone un bono tenga un impacto social y/o ambiental. Además, esto va a tener una auditoría permanente, lo que va a significar un seguimiento. Estaban todas las patas por separado, pero faltaba la coordinación, para que pueda llegar a sectores más vulnerados. Les encantó la propuesta y firmamos un convenio, lo que nos permitió empezar a discutir una hoja de ruta llamada «laboratorio CNV Pnud» (mesa de trabajo que tiene que ver con todo lo que se relaciona con la implementación de bonos desde un momento cero).

¿Podría dar ejemplos de estas cuestiones?

Sí, te puedo dar un par de ejemplos.

Techo: buscaba construir una fábrica social sobre un terreno que le cedió un municipio de Escobar, para dejar de alquilar un lugar en donde trabajan en los lugares vulnerables. Con esto, junta los fondos para pagar el bono. Esa emisión que fue de 18 millones, tuvo un montón de ofertas por el doble. Hay mucha oferta, como bancos, que quieren tener este tipo de bonos para invertir. Hay un mandato de las compañías para colaborar con un paradigma para ayudar a los demás, a las nuevas generaciones, quienes impulsan un modo de analizar la conveniencia que va más allá de la rentabilidad. Tiene impacto sobre el medio ambiente, sobre una economía más inclusiva.

Mónica Erpen, directora de la CNV

Todos ganan acá, ya que el inversor compra un bono social que tiene una oferta pública que tenga ciertos objetivos y a todos estos inversores se les puede cubrir esa parte de esas inversiones verdes y sociales. Lo que genera que esa organización tenga un orgullo muy grande, por convertirse en un objeto de crédito, por poder lograr una inclusión financiera concreta.

Si la solución no se concreta, el actor social se olvida fácilmente de lo que le conté. En cambio, si la solución se concreta y si le das la ayuda de distintos actores, lo que genera la independencia de los conocimientos de dichos actores.

También hay otro caso, el de Sumatoria. Es una entidad de microcrédito de segundo piso que consigue todo ese dinero a través de mercado de capitales y luego lo transmiten hacia otras empresas, para replicar las emisiones obtenidas. 

Por último, conozco otro caso de estos que se relaciona con lo que estábamos hablando: el Fideicomiso, el que hace referencia a un contrato en el que los productores ceden el flujo proveniente de las exportaciones del producto, generando un patrimonio amplio para después devolverles a los inversores.

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