El 55% de los embarazos son no intencionales: en adolescentes aumenta a 7 de cada 10
El embarazo adolescente es una problemática que aún sigue teniendo un impacto significativo en nuestro país, con consecuencias importantes para la salud y las trayectorias de vida de las mujeres.
Para prevenir los embarazos no intencionales, se requiere de políticas públicas que contemplen la realidad de las adolescentes. Entre las estrategias más recomendadas en ese sentido se encuentran los métodos anticonceptivos de larga duración.

El embarazo adolescente está asociado a una mayor tasa de abandono escolar y limitación de oportunidades económicas y laborales. Esto tiene un impacto directo en la vida de estas mujeres y sus familias, pero también impacta negativamente en términos macro sobre la productividad. Se trata de una problemática social y de salud pública que aún sigue siendo relevante en nuestro país: Se estima que el 13% de los bebés nacidos en Argentina son hijos de mujeres menores de 20 años. Es decir, uno de cada diez. En adolescentes alrededor de 7 de cada 10 son no intencionales.
Durante un panel de anticoncepción y salud femenina llevado adelante en el Hospital Rivadavia de Buenos Aires, con la participación de AMAdA, CEDES y el apoyo de Bayer, se puso de relieve la magnitud de este tema: “En la última década, observamos un avance sostenido en el uso de métodos anticonceptivos de larga duración, como el implante, el DIU de cobre y el DIU hormonal Su adopción creció, aunque aún representa un porcentaje bajo”. Explicó Silvina Ramos, socióloga, investigadora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) y coordinadora del Estudio Lucía.
Una opción estratégica para abordar el embarazo adolescente no intencional son los métodos anticonceptivos de larga duración, como el SIU, el DIU y el implante subcutáneo, que son altamente eficaces y seguros. Además, presentan la enorme ventaja de que no dependen de una acción o hábito cotidiano por parte de la usuaria, suprimiendo los riesgos de olvidos o errores en el uso. Sin embargo, pese a sus beneficios, su uso aún no es tan generalizado, debido principalmente a desconocimiento y accesibilidad. De allí la importancia de programas de políticas públicas integrales que combinen educación, atención y acompañamiento, además de la provisión de los métodos en los centros de salud de todo el país.
La ANMAT aprobó una nueva opción de anticoncepción de larga duración con foco en el sistema público
Recientemente, la ANMAT aprobó el implante subcutáneo anticonceptivo (conocido popularmente como “chip”) de dos varillas. De esta forma, llega una nueva opción en anticoncepción de larga duración, con foco en el sistema de salud pública y especialmente atinado para el abordaje de la prevención del embarazo no intencional en adolescentes.

El nuevo método fue presentado por Bayer, compañía global enfocada en las ciencias de la vida. “Desde Bayer tenemos claro que la anticoncepción está relacionada con la libertad de las mujeres”, afirmó Philip Glaser, head de Bayer Pharmaceuticals para Cono Sur. “Como empresa líder en el cuidado de la salud femenina tenemos el compromiso de ofrecer productos para que las mujeres puedan decidir su propio futuro y desarrollar todo su potencial. En ese sentido, el nuevo implante anticonceptivo es una herramienta valiosa para los programas de planificación familiar, ya que ayuda a reducir la tasa de embarazos adolescentes no intencionales. Esta es una nueva alternativa en el mercado argentino que presentamos como parte de nuestro apoyo al sistema de salud”, añadió Glaser.

Entre las usuarias más jóvenes, el chip es un método de larga duración popular: es utilizado por el 27% de las mujeres de 15 a 19 años y por el 20% de las mujeres entre 20 y 29 años, según el Estudio Lucía, que investiga los usos y preferencias de métodos anticonceptivos de las mujeres en la Argentina.

