Primera condena penal en Argentina por matar a un yaguareté: prisión para tres cazadores
Histórico fallo en Argentina: condenan a prisión a cazadores por matar a un yaguareté en peligro de extinción
Por Judith Scheyer
Tres de los cuatro acusados cumplirán dos años de cárcel bajo arresto domiciliario. Es la primera vez que la Justicia Federal aplica una pena penal por asesinar a un animal protegido. El caso abre el debate sobre una nueva Ley de Fauna.
Jueves 14 de agosto 2025: un fallo inédito condena a Walter Hugo Ponce De León (45), Viterman Ponce De León (38) y Claudio Cisneros (30) a dos años de prisión efectiva, aunque cumplirán la pena de forma domiciliaria, por haber asesinado a un yaguareté en Estanislao del Campo, Formosa.
Se trata de un hecho histórico: es la primera vez que en Argentina se sanciona penalmente el asesinato de una especie en peligro de extinción, protegida por la Ley 25.463.

El proceso judicial contó con la participación de la Fiscalía de Estado de Formosa, la Administración de Parques Nacionales y la ONG Red Yaguareté, que fue aceptada —por segunda vez— como querellante en una causa penal. La primera vez también fue en Formosa y por decisión del mismo juez, Pablo Morán, en un expediente que aún está en etapa de instrucción.
El crimen que indignó al país
A mediados de 2024, en un campo de Máximo Cisneros (61), él y los otros tres condenados mataron y carnearon a un yaguareté de 150 kilos, especie en peligro crítico de extinción. El hecho se conoció cuando los propios agresores publicaron fotos del animal muerto en Facebook, jactándose del crimen.
«Una persona nos mandó las fotos de los cuatro hombres con el animal y nos dio datos del paraje y del lugar. Enseguida nos pusimos a trabajar», contó Nicolás Lodeiro Ocampo, director ejecutivo y fundador de Red Yaguareté.
Según su relato, los implicados salieron con varios perros a buscar al yaguareté porque había matado una vaca. El animal, acorralado por los ladridos, habría atacado y matado a uno de los perros, algo “normal” en este tipo de situaciones. Sin embargo, quedó probado que no fue un acto de defensa: el yaguareté fue perseguido y ejecutado deliberadamente.

Por qué la Justicia los condenó
La pena de dos años de prisión efectiva bajo arresto domiciliario para tres de los acusados se explicó, entre otros motivos, porque estuvieron prófugos tras conocerse el hecho. En cambio, el dueño del campo, Máximo Cisneros, recibió dos años en suspenso, ya que siempre se mantuvo a derecho.
También fue determinante que las declaraciones de los imputados resultaran contradictorias: algunos dijeron que buscaban una vaca perdida, otros que habían encontrado perros muertos. Esa falta de coherencia, sumada a las pruebas obtenidas, dejó en claro que no hubo una amenaza directa que justificara la matanza.
La actitud posterior al crimen también jugó un papel central. Las fotos posando sonrientes con la piel del animal y exhibiéndolo como un trofeo demostraron que no consideraron su acto como un delito, sino como una hazaña para mostrar. Para la fiscalía, esa conducta reforzó la necesidad de aplicar una pena ejemplificadora.
Otro elemento clave fue la rapidez con la que se desarrolló la instrucción y la identificación de los responsables. La colaboración de testigos y la inmediata intervención de las autoridades permitieron desarticular la estrategia defensiva de los acusados y derribar la idea de que el yaguareté había atacado primero.

Un precedente y un llamado a reformar la Ley de Fauna
La condena es un hito judicial y una señal de advertencia para quienes cometan este tipo de delitos. “Es muy importante, no solo para conservar este monumento natural, sino para la fauna en general”, dijo Cardozo.
Sin embargo, desde Red Yaguareté advierten que la Ley Nacional de Fauna 22.421, vigente desde hace 50 años, tiene penas mínimas “irrisorias” frente al daño ambiental. “Necesitamos que diputados y senadores actúen. Es la octava vez que se intenta endurecer las penas y nunca prospera por falta de voluntad política”, reclamó Lodeiro Ocampo.
En este caso, el juez Morán pudo haber dictado una condena en suspenso, pero optó por la domiciliaria como señal de compromiso con la conservación de la especie.

